Salud

Hábitos alimenticios saludables en la infancia: clave para prevenir enfermedades crónicas

Expertos recomiendan inculcar hábitos alimenticios saludables desde la infancia para prevenir enfermedades crónicas y promover una relación equilibrada con la comida.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 24 de agosto de 20264 min de lectura
Hábitos alimenticios saludables en la infancia: clave para prevenir enfermedades crónicas
Hábitos alimenticios saludables en la infancia: clave para prevenir enfermedades crónicas

Inculcar hábitos de alimentación saludable desde los primeros años de vida puede marcar una diferencia significativa en la salud de los niños y su bienestar durante la adultez, explicó Michelle Romero Licairac, pediatra-nutrióloga clínica, en una entrevista con El Día. La especialista destacó que educar sobre una alimentación equilibrada desde temprana edad no solo cubre las necesidades nutricionales inmediatas, sino que también sienta las bases para una relación saludable con la comida a lo largo de la vida.

Según Romero Licairac, fomentar una alimentación balanceada desde la infancia puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, condiciones que representan una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel global. La pediatra-nutrióloga aclaró que promover una dieta saludable no implica prohibir ciertos alimentos, sino enseñar a los niños a identificar y elegir opciones que favorezcan su desarrollo.

"Si queremos una población sana, se lo debemos inculcar", sostuvo la especialista, añadiendo que "no siempre vamos a estar con ellos para ver lo que están consumiendo". Por ello, consideró fundamental que los niños aprendan desde pequeños a tomar decisiones conscientes sobre su alimentación.

La experta hizo un llamado a los padres para evitar que los niños desarrollen miedo o culpa alrededor de la comida, enfatizando que la clave está en encontrar un equilibrio entre una alimentación nutritiva y la posibilidad de disfrutar ocasionalmente de otros alimentos. "No pasa nada cuando un día queremos una pizza, una hamburguesa o un helado", explicó, señalando que este enfoque flexible ayuda a que los niños desarrollen una relación positiva con la comida y tomen decisiones conscientes en el futuro sin sentir que ciertos alimentos están totalmente prohibidos.

Importancia del desayuno y la lonchera escolar

El desayuno ocupa un lugar fundamental en la alimentación de los niños y adolescentes, especialmente antes de iniciar la jornada escolar. Después de varias horas de sueño, el organismo necesita energía y nutrientes para afrontar las actividades académicas y físicas del día. Romero Licairac explicó que "el desayuno es fundamental en los niños y adolescentes que van a la escuela, ya que este rompe el ayuno de la noche anterior".

Un desayuno equilibrado, que incluya fuentes de carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales, puede aportar energía y favorecer la concentración durante las actividades escolares. La especialista recomendó opciones como frutas, cereales integrales y lácteos, y advirtió contra comenzar el día sin comer, ya que esto puede afectar el nivel de energía y dificultar mantener una alimentación adecuada durante el resto de la jornada.

Respecto a la lonchera escolar, la pediatra-nutrióloga indicó que cumple una función importante al aportar nutrientes durante el día y mantener la energía necesaria para continuar con las actividades. Sin embargo, aclaró que la merienda no debe confundirse con una comida completa, sino que debe servir como un refuerzo nutritivo entre el desayuno y el almuerzo.

Romero Licairac recomendó priorizar alimentos que aporten vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo infantil, como frutas, yogur, nueces o sándwiches integrales con proteína magra. También llamó a los padres a no dejarse llevar por la presión de preparar meriendas excesivamente elaboradas, una tendencia popularizada en redes sociales, y enfatizó que lo más importante es la calidad de la merienda, no su cantidad o presentación.

Finalmente, la especialista sostuvo que una merienda adecuada puede complementarse con fuentes de proteínas y grasas saludables, siempre considerando las porciones y las necesidades particulares de cada niño. "Hay que saber equilibrar entre nutrientes y porciones, con una o dos opciones", agregó, reiterando que el enfoque debe estar en educar para la autonomía y el bienestar a largo plazo.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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