El cuerpo influye en la depresión: factores físicos que afectan el estado de ánimo
Factores físicos como hormonas, alimentación, sueño y dolor crónico pueden influir en el desarrollo de la depresión, según la psicóloga Andrea Belén.
Ana María Guzmán
Editora de Salud

La depresión no es únicamente un trastorno emocional, sino que también puede estar influenciada por diversos factores físicos que afectan el estado de ánimo y el bienestar general. Según explica la psicóloga clínica Andrea Belén, directora del Centro de Psicología Avanzada Calma Alma, abordar esta condición requiere observar tanto los aspectos psicológicos como las condiciones corporales que pueden contribuir a su desarrollo o agravamiento.
Factores físicos vinculados a la depresión
Entre los elementos físicos que pueden influir en la aparición o empeoramiento de los síntomas depresivos se encuentran los desequilibrios hormonales, las deficiencias nutricionales, las enfermedades crónicas, el dolor persistente y las alteraciones del sueño. Otros factores incluyen el uso prolongado de ciertos medicamentos, el consumo de alcohol y drogas, el estrés sostenido, los desequilibrios de la microbiota intestinal y la predisposición genética.
Influencia de las hormonas en el estado de ánimo
Las hormonas regulan múltiples funciones del organismo y tienen un impacto directo en el equilibrio emocional. Por ejemplo, el hipotiroidismo puede manifestarse con cansancio extremo, pérdida de interés y tristeza. Asimismo, etapas como el embarazo, el posparto y la menopausia implican cambios hormonales significativos que pueden afectar el ánimo. En los hombres, niveles bajos de testosterona se han asociado con falta de energía, irritabilidad y desánimo.
Alimentación y salud cerebral
El cerebro requiere una nutrición adecuada para funcionar correctamente. Deficiencias de vitamina D, vitamina B12, ácido fólico y ácidos grasos omega-3 pueden interferir con procesos neuroquímicos vinculados al estado de ánimo. Una dieta equilibrada es fundamental para apoyar tanto la salud física como la mental.
Dolor crónico y enfermedades persistentes
Condiciones como la diabetes, el cáncer, las afecciones cardiovasculares y la artritis representan una carga tanto física como emocional. El dolor persistente, presente en trastornos como la fibromialgia o las migrañas crónicas, puede agotar los recursos emocionales y aumentar la vulnerabilidad a síntomas depresivos.
Importancia del sueño reparador
Un sueño de calidad es esencial para la regulación emocional. Trastornos como el insomnio, la apnea del sueño o la falta de descanso profundo pueden alterar la capacidad del cerebro para gestionar el estrés y las emociones, incrementando el riesgo de desarrollar depresión.
Efectos de medicamentos y sustancias
Algunos fármacos, cuando se usan de forma prolongada, pueden afectar el estado de ánimo. Entre ellos se encuentran los corticoides, ciertos antihipertensivos, anticonvulsivos y tratamientos de quimioterapia. Además, el consumo de alcohol y drogas recreativas puede interferir con la química cerebral y contribuir a la inestabilidad emocional.
Estrés crónico y cortisol
El estrés sostenido eleva los niveles de cortisol, hormona que, cuando permanece alta durante períodos prolongados, puede afectar regiones cerebrales involucradas en la regulación del ánimo. Esto no solo agrava los síntomas depresivos, sino que también dificulta el proceso de recuperación.
Microbiota intestinal y eje intestino-cerebro
Existe una estrecha conexión entre el intestino y el cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro. Los desequilibrios en la composición de la microbiota intestinal pueden influir en la producción de neurotransmisores como la serotonina, lo que, según estudios citados por la especialista, podría aumentar el riesgo de depresión.
Recomendaciones para abordar los factores físicos
Para prevenir o abordar estos aspectos físicos, la psicóloga Andrea Belén recomienda realizar chequeos médicos regulares que permitan detectar desequilibrios hormonales o deficiencias nutricionales, mantener una alimentación balanceada, incorporar ejercicio físico de forma regular y optar por un abordaje integral cuando sea necesario. Ella enfatiza que comprender la interacción entre salud física y emocional puede conducir a un diagnóstico más preciso y a tratamientos personalizados, siempre bajo acompañamiento profesional.
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Ana María Guzmán
Editora de Salud
Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.
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