Educación

Poesía y filosofía en la literatura dominicana: un diálogo histórico

La poesía y la filosofía han mantenido un diálogo histórico en la literatura dominicana, desde sus orígenes hasta figuras como Andrés Avelino García, Antonio Fernández Spencer y José Mármol, quienes integraron pensamiento crítico y expresión lírica en obras de enduring relevance.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

jueves, 24 de septiembre de 20263 min de lectura
Poesía y filosofía en la literatura dominicana: un diálogo histórico
Poesía y filosofía en la literatura dominicana: un diálogo histórico

La relación entre poesía y filosofía ha sido una constante en la evolución cultural de la humanidad, desde las tradiciones orales de la antigua Grecia hasta su consolidación con la escritura. Este diálogo entre el pensar y el sentir ha marcado profundamente la identidad intelectual de diversos pueblos, incluida la República Dominicana, donde ambas disciplinas han mantenido una interacción significativa a lo largo de su historia cultural y educativa.

En el ámbito educativo dominicano, la filosofía tuvo una presencia destacada desde los niveles secundarios y universitarios, inicialmente vinculada a discusiones teológicas y posteriormente influenciada por el positivismo y su enfoque laico. Esta tensión generó décadas de debates que moldearon la formación de millones de estudiantes. Sin embargo, en las últimas décadas, los cambios en los planes de estudio han priorizado la memorización sobre el pensamiento crítico, lo que ha llevado a un progresivo alejamiento de la filosofía en las aulas.

Por su parte, la poesía dominicana ha mantenido una tradición viva y creativa, remontándose a Leonor de Ovando, autora del primer poema en lengua española en América. Desde entonces, la nación ha cultivado un rico legado poético, cuya expresión ha encontrado en la oralidad y la escrita formas de profundizar reflexiones filosóficas. Un ejemplo temprano es Meso Mónica, zapatero y figura legendaria cuya participación en las cátedras de la Universidad de Santo Tomás de Aquino, expresada mediante décimas populares, se considera una de las primeras manifestaciones de pensamiento filosófico en verso en la isla.

La interacción entre ambas disciplinas ha producido obras de gran profundidad, aunque también ha generado tensiones. Algunos autores han privilegiado la subjetividad sin rigor, dando lugar a una poesía sensiblera, mientras que otros han orientado su obra hacia causas sociales o políticas, aproximándose más al panfleto que a la creación artística depurada. Este equilibrio entre emoción y reflexión sigue siendo un desafío central en la producción literaria dominicana.

Tres figuras destacan por su excepcional síntesis de poesía y filosofía: Andrés Avelino García, Antonio Fernández Spencer y José Mármol. García, nacido en Montecristi en 1900 y fallecido en Santo Domingo en 1974, fue matemático, ingeniero y doctor en filosofía. Participó en congresos internacionales de filosofía en Sudamérica y Europa. Entre sus obras filosóficas destacan Metafísica Categorial (1940), Existencia del ser y de la nada (1944) y La filosofía del conocimiento (1950). En poesía, cultivó una obra más breve pero significativa, incluyendo Fantaseos, Manifiesto postumista, Canto a mi muerta viva y Raíz enésima del postumismo: poesía matemática, reflejando su intento de unir rigor lógico y expresión lírica.

Antonio Fernández Spencer (Santo Domingo, 1922-1995) mantuvo un compromiso vitalicio con la unión de poesía y filosofía. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Santo Domingo y diplomado en Filología Hispánica en Salamanca, España, fue poeta, crítico, ensayista, educador y filósofo. Fundó y presidió la Tertulia de Poesía Hispanoamericana y dirigió la revista Poesía Sorprendida, cuya dimensión universalista y rigor editorial la consolidaron como referente esencial para generaciones futuras. Su obra refleja una visión humanista que buscó trascender lo meramente estético para alcanzar una reflexión profunda sobre la condición humana.

José Mármol, aunque mencionado con menos detalle en el texto original, representa otra voz importante en este diálogo, contribuyendo al enriquecimiento del pensamiento nacional mediante una obra que cruza los límites entre la reflexión filosófica y la sensibilidad poética. Juntos, estos autores ilustran cómo la literatura dominicana ha sido un espacio donde el pensamiento y el sentimiento no solo coexisten, sino que se potencian mutuamente.

Compartir artículo

José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.