Educación

PISA 2025: Resultados estables en República Dominicana tras años de mejora gradual

PISA 2025 muestra resultados estables en RD: 361 en ciencias, 356 en matemáticas y 367 en lectura, con avances frente a 2015 pero aún por debajo de la OCDE.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 20 de septiembre de 20263 min de lectura

Los resultados de PISA 2025 revelan que la República Dominicana mantiene un desempeño estable en comparación con 2022, aunque continúa por debajo de los promedios de la OCDE en las tres áreas evaluadas. Según el informe oficial, el país obtuvo 361 puntos en ciencias, 356 en matemáticas y 367 en lectura, cifras que reflejan una estabilidad estadística respecto a la medición anterior, pero un avance significativo frente a los niveles de 2015 y 2018.

Solo el 26% de los estudiantes alcanzó el nivel básico en ciencias, el 9% en matemáticas y el 23% en lectura, porcentajes notablemente inferiores a los observados en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estos datos, aunque preocupantes, deben analizarse dentro de un contexto más amplio que evite lecturas reduccionistas y coyunturales.

La metáfora del iceberg resulta particularmente pertinente: lo que mide PISA representa apenas la parte visible de un sistema educativo mucho más complejo. Debajo de la superficie se encuentran factores estructurales como la calidad de la docencia, la pertinencia curricular, el clima escolar y la efectividad de los procesos de enseñanza-aprendizaje, que no son capturados directamente por las pruebas estandarizadas.

Durante los últimos años, el país ha avanzado significativamente en condiciones de acceso y permanencia escolar. Programas como el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) han garantizado alimentación escolar, transporte gratuito, distribución de uniformes y útiles, asignación de dispositivos tecnológicos y mejoras en la infraestructura educativa. Estas intervenciones han contribuido a eliminar barreras históricas que afectaban la asistencia y la continuidad en las aulas.

Los indicadores nacionales confirman estas mejoras: para el año lectivo 2024-2025, el Ministerio de Educación reportó una tasa de promoción en el nivel secundario del 88.1%, una cobertura neta del 71.6% y una tasa de abandono que descendió al 5.7%. Estos datos reflejan un progreso sustancial en la garantía del derecho a la educación, especialmente en sectores históricamente vulnerables.

Sin embargo, el desafío actual radica en traducir estos insumos materiales y sociales en aprendizajes significativos de alto nivel cognitivo. La estabilidad en los resultados de PISA, lejos de indicar estancamiento, puede interpretarse como una fase de consolidación tras años de expansión del acceso, donde ahora se requiere enfocar los esfuerzos en la calidad de lo que se enseña y cómo se enseña.

Es necesario evitar respuestas simplistas o politicizadas que reduzcan el debate a juicios categóricos sobre si la educación está «bien» o «mal». En su lugar, los datos de PISA deberían servir como insumo para un análisis profundo y basado en evidencia sobre qué factores subyacen al desempeño estudiantil y cómo intervenir de manera efectiva en las dimensiones más profundas del sistema educativo.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.