Educación

Pablo Mella propone una universidad sinodal para enfrentar los desafíos de la IA

Pablo Mella propone una universidad sinodal para enfrentar los desafíos de la IA desde la comunión, participación y misión, en el aniversario 64 de la PUCMM.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

viernes, 11 de septiembre de 20263 min de lectura
Pablo Mella propone una universidad sinodal para enfrentar los desafíos de la IA
Pablo Mella propone una universidad sinodal para enfrentar los desafíos de la IA

El padre Pablo Mella, S.J., director de la revista Estudios Sociales y miembro del Equipo Jesuita Latinoamericano de Reflexión Filosófica, abrió el año académico 2026-2027 de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) con una conferencia que abordó los retos de la inteligencia artificial desde una perspectiva teológica, pedagógica y política.

El acto se realizó el miércoles 9 de septiembre en el Auditorio de Ciencias de la Salud del campus de Santiago, ubicado en la autopista Duarte km 1½, a las 5:30 p.m., como parte de los festejos por el 64.º aniversario de fundación de la PUCMM. Mella, egresado de la entonces llamada UCMAIMA, regresó a su alma mater para plantear una pregunta crítica: ¿Qué debería cambiar en la universidad si se cree que ningún avance tecnológico puede realizarse a expensas de la humanidad?

La conferencia, titulada "La encíclica Magnifica humanitas y la cultura universitaria", se centró en el primer documento magisterial del papa León XIV dedicado a los desafíos de la inteligencia artificial. Mella advirtió que los documentos papales pueden ser admirados sin ser recibidos, y que las palabras más nobles pueden coexistir con rutinas que las contradicen.

Definió la cultura universitaria como "el entramado de conocimientos, prácticas, valores, relaciones, símbolos y reglas mediante el cual una comunidad de educación superior organiza su búsqueda de la verdad y pauta su convivencia cotidiana". Desde esta perspectiva, señaló que una universidad educa incluso cuando no imparte clases: educa por lo que premia, por lo que tolera y por sus silencios, lo que denominó "currículo oculto".

A partir de la encíclica Magnifica humanitas, identificó tres desafíos educativos urgentes:

  1. Sociopolítico: las desigualdades en el acceso a la educación no terminan con la matrícula; el acceso real incluye permanencia, conectividad, orientación y la posibilidad de participar sin sentirse intruso.
  2. Pedagógico: los sistemas educativos luchan por actualizarse sin sacrificar el crecimiento integral. Sobre la IA generativa, afirmó: "Un estudiante puede imprimir una síntesis impecable sin distinguir la idea central". Propuso diseñar procesos como borradores, defensa oral y lectura de fuentes para hacer visible el aprendizaje real.
  3. Sapiencial: el flujo incesante de información puede sustituir la reflexión. Defendió la necesidad de una "higiene de la atención" mediante ritmos académicos que incluyan silencio, lectura y estudio reflexivo, rechazando la idea de que esperar equivale a ser lento.

En la parte conclusiva, Mella recurrió a dos imágenes bíblicas tomadas de San Agustín: Nehemías, el constructor que reconstruye Jerusalén en medio de resistencias, y la nueva Jerusalén del Apocalipsis, ciudad cuyas puertas permanecen abiertas a todas las naciones. Afirmó que las murallas que vale la pena reconstruir son la confianza en la palabra, la integridad de la investigación, la libertad académica responsable, la justicia de los procedimientos y el cuidado de las personas vulnerables.

Propuso una universidad católica sinodal organizada en torno a tres principios: comunión de saberes frente a la fragmentación disciplinar; participación que obligue a la autoridad a escuchar y rendir cuentas; y misión que impida el encierro institucional y ponga el conocimiento al servicio de la sociedad. Cerró diciendo que la transformación cultural de una universidad rara vez se anuncia con estrépito, sino que se reconoce cuando alguien descubre que vale la pena formular una objeción, pedir ayuda o proponer algo nuevo porque existe una posibilidad real de ser escuchado.

La Misa de Acción de Gracias que precedió al acto académico fue presidida por monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), con la presencia del arzobispo metropolitano de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.