El saxofón: el único instrumento que requiere lectura de partituras en el merengue típico
En el merengue típico, el saxofón es el único instrumento que requiere lectura de partituras, mientras que otros se aprenden de oído, según Yokaira Martínez y Mártires de León.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía

Yokaira Martínez, conocida como La Doncella del Acordeón, impulsa la formación académica de nuevas generaciones en el merengue típico, un género donde, según ella y otros expertos, el saxofonista es generalmente el único integrante de la banda capaz de leer partituras.
En una formación típica de merengue, compuesta por acordeón, bajo, güira, tambora y conga, los instrumentos se aprenden tradicionalmente de oído, sin necesidad de formación musical formal. El saxofón, considerado el quinto instrumento en estas agrupaciones, es la excepción, ya que su ejecución exige conocimiento de la notación musical.
Martínez afirma que la mayoría de los acordeonistas del merengue típico son empíricos, incluyendo figuras históricas como Ñico Lora, Tatico Henríquez, Dionisio Mejía (Guandulito), El Ciego de Nagua, Fefita La Grande, Francisco Ulloa, La India Canela y Geovanny Polanco, quienes aprendieron a tocar mediante transmisión oral y práctica constante, sin haber estudiado en academias de música.
"Todos los acordeonistas de las orquestas de merengue típico, por famosos que sean y exceptuando a El Prodigio, son empíricos y ninguno sabe leer un pentagrama", declaró Martínez. "Nacieron viendo a sus vecinos, padres o hermanos tocar ese instrumento, y así aprendieron unos de otros".
La artista ha publicado doce libros sobre música típica, entre ellos métodos para aprender acordeón, con el objetivo de profesionalizar la enseñanza y elevar el estatus del instrumento dentro de las bandas nacionales y municipales.
José El Calvo, saxofonista y director de La Artillería Pesada, confirmó que aprendió el instrumento de forma autodidacta, aunque destacó que, para ejecutarlo correctamente, es necesario conocer la partitura. Relató que, durante su tiempo en Los Príncipes de Imbert, tomaba el saxofón de su compañero Fernando Pérez para practicar lo que escuchaba, desarrollando su habilidad mediante el método cantado Eslava.
El guitarrista Mártires de León respaldó la visión de Martínez, señalando que el saxofón, por su complejidad melódica y técnica, requiere necesariamente la lectura de música para su ejecución adecuada, aunque reconoció que un enfoque empírico no es imposible, solo menos efectivo en este instrumento.
"Todos los acordeonistas son empíricos. El saxofonista no, porque debe conocer lo que toca nota por nota", explicó de León. "Esto no quiere decir que no se pueda aprender de manera empírica, pero al ser un instrumento tan complejo, el saxofonista exige que quien lo ejecute sepa leer partituras".
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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