El ascenso de Alex Bueno y su impacto en el merengue dominicano de los años 80
En 1984-1985, Alex Bueno desplazó a Fernando Villalona del liderazgo del merengue con éxitos como Colegiala, generando un cambio generacional en el género sin ruptura, sino con respeto mutuo.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía

En septiembre de 1984 coincidieron dos eventos que marcaron un antes y un después en la historia del merengue dominicano: por un lado, el arresto de Fernando Villalona en Puerto Plata por supuesta posesión de estupefacientes; por otro, el lanzamiento del disco debut de Alex Bueno, que incluía el tema Colegiala y que rápidamente se convirtió en un fenómeno musical.
Tras salir de la agrupación de Andrés de Jesús, Alex Bueno fue descubierto por Bienvenido Rodríguez, presidente de Karen Records, quien reconoció su talento y lo puso bajo la dirección de los arreglistas Ramón Orlando y Manuel Tejada. Esta colaboración dio como resultado un álbum que logró posicionar diez de sus canciones de forma consecutiva en la preferencia del público, un logro inédito en la escena del merengue de finales de 1984.
El lanzamiento oficial del disco a finales de 1985 consolidó el éxito de Bueno, cuyo estilo fresco y pegajoso comenzó a dominar las emisoras radiales y los programas de televisión como El show del Mediodía y Saboroshow. Temas como Colegiala, Qué cara más bonita, Querida (de Juan Gabriel), Quiero conocerte y El hijo de Yemayá se volvieron himnos de generación, posicionando a Bueno como el merenguero más sonado del país durante 1984 y 1985.
Su orquesta se convirtió en la preferida para animar bailes en discotecas, colegios, universidades y fiestas patronales, lo que generó una verdadera competencia con el entonces líder indiscutido del género, Fernando Villalona, conocido como El Mayimbe. Este último, mientras cumplía una sanción tras su detención en Puerto Plata, escuchaba desde la cárcel los éxitos de Bueno y reconoció públicamente el impacto psicológico que significó ver a un joven artista desplazarlo del trono musical.
«Fue un momento sumamente complejo para mí. En la radio solo sonaban Colegiala, Qué cara más bonita, Me va, me va, Esa pared y Amor divino. El público estaba entregado a su propuesta musical mientras yo me encontraba tras las rejas, impotente», recordó Villalona en el libro Merengueros, añadiendo que, pese a la dificultad del momento, nunca sintió resentimiento hacia Bueno, sino admiración por su talento y trabajo.
Al recuperar su libertad, Villalona buscó contactar al equipo de Alex Bueno para organizar presentaciones conjuntas, demostrando que el fenómeno no generó una rivalidad destructiva, sino un impulso para fortalecer su propia carrera. Fue precisamente en ese contexto que el público comenzó a llamar a Alex Bueno El Mayimbito, un apodo que reflejaba tanto su ascenso como el reconocimiento tácito de su lugar en la sucesión natural del merengue dominicano.
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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