Yeison Jiménez: De la pobreza extrema al estrellato musical
El cantante colombiano Yeison Jiménez superó una infancia de pobreza extrema, trabajo infantil y entornos violentos para convertirse en un ícono de la música popular, graduándose incluso bajo modalidad de "casa por cárcel".
Ana María Guzmán
Editora de Salud

El cantante colombiano Yeison Jiménez, hoy uno de los máximos exponentes de la música popular de su país, forjó su camino desde una infancia y adolescencia marcadas por la precariedad económica, la violencia y el trabajo infantil. Su historia, relatada en entrevistas recientes, es un testimonio de superación que comenzó en los mercados y chatarrerías de Colombia.
Una infancia entre la abundancia y la pobreza extrema
Jiménez vivió una primera infancia de relativa abundancia gracias al negocio de licores de sus padres. Sin embargo, la separación de sus progenitores cuando tenía alrededor de 8 años cambió radicalmente su vida. Su padre perdió el patrimonio familiar en pocos años, sumiéndolos en la pobreza. "Pasé de ser un niño que lo tenía todo a estar recogiendo chatarras con 12 años", relató el artista.
Tras mudarse a Manizales con su madre, la situación se volvió crítica. Para ayudar al sustento familiar, el joven Yeison trabajó desde muy temprano, mientras su madre montaba un pequeño restaurante. La violencia de su padre los obligó a trasladarse a Bogotá, donde la realidad de su pobreza se hizo más evidente. En una ocasión, no pudo realizar una tarea escolar porque en su hogar no había televisor.
Adolescencia marcada por el trabajo y la adversidad
Entre los 13 y los 19 años, Jiménez trabajó vendiendo aguacates en una plaza de mercado. Su jornada comenzaba a las 3:00 de la madrugada y terminaba a las 11:00 a.m., para luego asistir a clases en la tarde, durmiendo apenas cinco horas diarias. El cantante también confesó haber iniciado el consumo de alcohol a esa temprana edad, desayunando con "un tinto y un aguardiente".
Creció en un entorno peligroso, rodeado de delincuencia y drogas. "Todos mis amigos murieron, todos muy jóvenes", afirmó, revelando que no creyó llegar a los 25 años. Su educación secundaria también fue atípica: se graduó de bachiller bajo la modalidad de "casa por cárcel" durante siete meses, aunque no especificó los motivos legales. "Me daban permiso de estudiar y dije: voy a ser el mejor", recordó.
El despegue de una carrera musical
Pese a las adversidades, la música fue una constante en su vida. Desde niño ganaba concursos y era conocido como "la rocola" por su amplio repertorio. A los 17 años, tras una decepción amorosa, comenzó a escribir sus propias canciones. El punto de inflexión llegó a los 19, cuando una joven le facilitó un contacto en la industria musical.
Ahorró durante cuatro meses los 800 mil pesos que le cobraban por grabar tres temas piratas, lanzando así sus primeras canciones. "Ahí comienza todo", afirmó Jiménez. Ese mismo año inició un acercamiento a la fe cristiana, motivado por una joven que lo invitaba a la iglesia. Desde entonces, su talento y perseverancia lo llevaron a convertirse en un ícono de la música popular colombiana, legando una historia de transformación personal y éxito artístico.
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Ana María Guzmán
Editora de Salud
Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.
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