Viruela símica: síntomas, transmisión y factores del reciente aumento de casos
La viruela símica es una zoonosis causada por un virus de la familia Orthopoxvirus, transmitida por contacto cercano con personas o animales infectados, con síntomas que incluyen fiebre y erupción cutánea.
Ana María Guzmán
Editora de Salud
El Ministerio de Salud Pública confirmó dos casos de viruela símica en un destacamento de San Cristóbal, lo que ha generado preocupación en la población y reactivado el interés por esta enfermedad zoonótica. La viruela símica, causada por el virus del género Orthopoxvirus, pertenece a la misma familia que el virus variola, responsable de la viruela erradicada en 1980.
Se trata de una infección viral que se transmite de animales a humanos, principalmente a través de roedores, marsupiales y primates. La transmisión entre personas ocurre por contacto cercano con lesiones cutáneas, fluidos corporales o gotas respiratorias grandes, y también puede darse por contacto con objetos contaminados como ropa o sábanas.
Síntomas y evolución de la enfermedad
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, hinchazón de ganglios y fatiga. Tras la fase febril, aparece una erupción cutánea que suele comenzar en la cara y se extiende a las palmas de las manos, plantas de los pies y otras partes del cuerpo. Las lesiones pasan por varias etapas: manchas, pápulas, vesículas, pústulas y finalmente costras que se caen, pudiendo dejar cicatrices.
La enfermedad suele durar entre dos y cuatro semanas y, en la mayoría de los casos, es leve y se resuelve sin tratamiento específico. Sin embargo, en regiones endémicas de África, la tasa de letalidad varía entre el 4% y el 22%, afectando principalmente a niños.
Factores detrás del resurgimiento de casos
Según el experto Raúl Rivas González, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, el aumento de casos detectados desde 2016 se debe a cuatro factores principales: el cese de la vacunación contra la viruela en 1980, lo que redujo la inmunidad frente a los orthopoxvirus; la mayor exposición a animales reservorio; el aumento de la transmisión entre humanos, especialmente en personas inmunocomprometidas; y la mejora en el diagnóstico y la vigilancia epidemiológica.
No existe un tratamiento antiviral específico para la viruela símica, pero la vacunación contra la viruela ha demostrado una eficacia del 85% en la prevención y aún se usa en ciertos contextos. Las medidas de prevención incluyen evitar el contacto con animales potencialmente infectados, aislar casos confirmados y reportar síntomas tras viajes a zonas endémicas.
El primer brote registrado fuera de África ocurrió en Estados Unidos en 2003, vinculado a la importación de pequeños mamíferos como roedores. En Nigeria, en 2017, se reportó el mayor brote documentado en décadas, con 172 casos sospechosos y una predominancia de hombres jóvenes entre 21 y 40 años.
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Ana María Guzmán
Editora de Salud
Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.
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