Salud

Subregistro de cáncer de pulmón en América Latina: el desafío de los diagnósticos tardíos

Subregistro y diagnósticos tardíos ocultan la verdadera dimensión del cáncer de pulmón en América Latina, donde avanza sin síntomas tempranos y sistemas de salud reaccionan tarde.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

martes, 4 de agosto de 20263 min de lectura
Subregistro de cáncer de pulmón en América Latina: el desafío de los diagnósticos tardíos
Subregistro de cáncer de pulmón en América Latina: el desafío de los diagnósticos tardíos

El cáncer de pulmón avanza en América Latina con diagnósticos tardíos y registros incompletos, lo que dificulta conocer la verdadera dimensión de la enfermedad en la región. Según el doctor Jorge Arturo Alatorre, jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México, varios países subestiman sus cifras debido a sistemas de vigilancia epidemiológica débiles.

La diferencia entre las cifras oficiales y las esperadas no indica menor incidencia, sino subregistro. Alatorre explicó que esto ocurre en México, Perú, Guatemala, El Salvador, Colombia, Costa Rica y República Dominicana, donde los procesos desde la primera consulta hasta el diagnóstico son lentos y fragmentados.

El cáncer de pulmón suele crecer sin síntomas claros en sus etapas iniciales. Cuando aparecen tos persistente, dificultad para respirar, dolor torácico, pérdida de peso o derrame pleural, la enfermedad ya puede estar avanzada. En ese punto, los pacientes inician un recorrido que incluye consultas, estudios de imagen, referencias, biopsias y autorizaciones, durante el cual muchos fallecen sin un diagnóstico preciso.

La detección temprana mejora con la tomografía de baja dosis, especialmente en personas mayores de 50 años con antecedentes de tabaquismo. Sin embargo, Alatorre aclaró que fumar no es el único factor de riesgo: la contaminación y otras exposiciones ambientales también contribuyen, y cada vez se diagnostica más a nunca fumadores.

Las pruebas moleculares permiten identificar biomarcadores como ALK y orientar terapias dirigidas. Un caso ejemplar es el de Eva Sandoval, diagnosticada en etapa cuatro tras consultar a seis médicos. Tras identificar una alteración ALK mediante prueba genética, inició terapia dirigida: dejó de necesitar oxígeno a los 15 días y, a los nueve meses, no mostró rastros de cáncer.

En República Dominicana, los datos del Observatorio del Cáncer (Sisalril) mostraron una caída aparente en casos: de 1.389 pacientes activos en 2023 a 525 en 2024, una reducción del 62,2%. Sin embargo, el informe advierte que esta disminución podría deberse a cambios en codificación, reclasificación o protocolos de registro, no a una mejora real en la incidencia.

El costo promedio por paciente en 2024 fue de RD$370.681,93, el más alto entre los cánceres monitoreados por el Seguro Familiar de Salud, superando incluso al cáncer de mama (RD$314.912,93). No obstante, el Observatorio no especifica el gasto total ni la etapa clínica al diagnóstico.

Antes de diseñar respuestas efectivas, es esencial conocer cuántos pacientes existen, dónde están y en qué momento ingresan al sistema. Mejorar los registros, fortalecer la detección temprana y acortar la ruta diagnóstica son pasos clave para atender adecuadamente el cáncer de pulmón en la región.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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