¿Pueden las habas ayudar a controlar el Parkinson? Evidencia científica limitada
Las habas contienen L-DOPA, pero la evidencia científica sobre su uso en Parkinson es limitada y no reemplaza tratamientos médicos. Consulte a su neurólogo.
Ana María Guzmán
Editora de Salud

Las habas (Vicia faba) contienen naturalmente levodopa (L-DOPA), el precursor de la dopamina cuya deficiencia está asociada a los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson. Esta característica ha generado interés científico sobre su potencial como apoyo nutricional en el manejo de la enfermedad, aunque los expertos advierten que no deben sustituir tratamientos médicos establecidos.
Un estudio piloto de 1993 realizado con seis pacientes evaluó una preparación de habas administrada junto con carbidopa. En cinco de los participantes, se observó una respuesta motora comparable a la obtenida con medicamentos convencionales de levodopa. Los autores concluyeron que las habas contienen suficiente L-DOPA para ejercer un efecto farmacológico, aunque señalaron las limitaciones del tamaño muestral y la única dosis utilizada.
Otra leguminosa, la Mucuna pruriens (también conocida como frijol terciopelo o sambo en algunas regiones de República Dominicana), ha mostrado concentraciones significativamente más altas de L-DOPA que las habas comunes. En un ensayo doble ciego de 2017 con 18 pacientes, una dosis de Mucuna pruriens produjo una respuesta motora comparable a la levodopa farmacéutica, con informes de menor incidencia de discinesias y náuseas intensas en ciertas condiciones.
Un estudio piloto de 16 semanas publicado en 2018 involucró a 14 pacientes y encontró que la Mucuna pruriens podía proporcionar un control sintomático comparable al de levodopa/carbidopa. Sin embargo, los investigadores reportaron problemas de tolerabilidad asociados a su uso. Investigaciones anteriores, como la de 2004, indicaron que dosis altas (30 g/dosis) pueden ser efectivas como coadyuvante, pero faltan datos sobre eficacia a largo plazo y perfil de seguridad prolongado.
Los especialistas coinciden en que, aunque las habas y la Mucuna pruriens son alimentos nutritivos con contenido natural de L-DOPA, no existen evidencias suficientes para considerarlos tratamientos establecidos para la enfermedad de Parkinson. Se enfatiza que ningún paciente debe modificar su terapia prescrita sin consultar previamente a su neurólogo, ya que el manejo del Parkinson requiere supervisión médica especializada y tratamientos validados mediante ensayos clínicos rigurosos.
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Ana María Guzmán
Editora de Salud
Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.
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