Salud

¿Por qué es difícil confirmar los beneficios reales del ayuno intermitente?

Las contradicciones en los estudios sobre ayuno intermitente se deben a las diferencias entre modelos animales y humanos y la dificultad para medir con precisión lo que comen las personas.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 23 de agosto de 20263 min de lectura
¿Por qué es difícil confirmar los beneficios reales del ayuno intermitente?
¿Por qué es difícil confirmar los beneficios reales del ayuno intermitente?

El ayuno intermitente ha generado un intenso debate científico debido a las contradicciones entre los resultados obtenidos en estudios con animales y los observados en humanos. Aunque se le atribuyen beneficios como pérdida de peso, mejora metabólica y reducción del riesgo de enfermedades como diabetes y cáncer, la evidencia en humanos sigue siendo menos concluyente.

Según Krista Varady, profesora de nutrición en la Universidad de Illinois en Chicago, uno de los principales obstáculos para obtener datos sólidos es la dificultad para medir con precisión lo que las personas consumen realmente. "No tenemos ni idea de lo que la gente come realmente", afirma, un problema que afecta no solo al ayuno intermitente, sino a la mayoría de las intervenciones dietéticas.

Mark Mattson, neurocientífico de la Universidad Johns Hopkins, explica que el ayuno intermitente busca imitar los patrones alimenticios de nuestros antepasados, quienes no consumían tres comidas al día más refrigerios. Al restringir la ingesta a franjas horarias específicas, el metabolismo cambia de quemar glucosa a utilizar grasa como fuente de energía, lo que activa procesos como la autofagia, mediante la cual las células reciclan componentes dañados.

En modelos animales, este cambio metabólico se ha asociado con mayor longevidad y menor incidencia de enfermedades. Un artículo influyente publicado en el New England Journal of Medicine vinculó estos efectos con una mejora significativa en la salud. Sin embargo, los resultados en humanos no han replicado los efectos espectaculares observados en ratones, moscas y gusanos, donde el ayuno intermitente permitió mantenerse esbelto y sano pese a ingerir la misma cantidad de calorías que los grupos de control.

En humanos, la pérdida de peso promedio con ayuno intermitente ronda el 5%, según Varady, lo que la coloca en un nivel similar al de otras estrategias dietéticas basadas en la restricción calórica. Aunque esta reducción puede mejorar marcadores metabólicos como el colesterol y la presión arterial, y aliviar síntomas del síndrome de ovario poliquístico, los beneficios tienden a ser menos pronunciados que en modelos animales.

Además, algunas formas intensas de ayuno, como el ayuno en días alternos, podrían provocar pérdida de masa corporal magra, afectando negativamente la salud metabólica. En cuanto a la función cognitiva y la prevención del cáncer, los estudios en humanos muestran resultados contradictorios, a diferencia de los hallazgos más prometedores en animales.

La experta concluye que, aunque el ayuno intermitente no es una solución mágica, puede ofrecer beneficios modestos, especialmente en personas con peor estado de salud inicial. Sin embargo, sin métodos más precisos para evaluar la ingesta alimentaria real, será difícil alcanzar un consenso científico sobre su verdadera eficacia a largo plazo.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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