Educación

PISA 2025 revela un sistema educativo en declive estructural, no una generación perdida

PISA 2025 revela un descenso estructural en matemáticas y lectura en la OCDE, equivalente a perder un año de escolarización, con causas acumuladas y no atribuibles a un solo factor.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

lunes, 14 de septiembre de 20263 min de lectura
PISA 2025 revela un sistema educativo en declive estructural, no una generación perdida
PISA 2025 revela un sistema educativo en declive estructural, no una generación perdida

Los resultados de PISA 2025 muestran una caída sostenida en el rendimiento educativo de los países de la OCDE, con un descenso de 22 puntos en matemáticas y 28 en comprensión lectora desde 2015, equivalente a perder un año completo de escolarización según estándares pedagógicos.

El 20% de los jóvenes de 15 años no alcanza el nivel básico en matemáticas y lectura, frente al 16% registrado en 2022, lo que indica un empeoramiento significativo en las competencias fundamentales.

Orígenes estructurales del declive educativo

Los investigadores advierten contra explicaciones simplistas que atribuyen el descenso únicamente a la pandemia, la inteligencia artificial o el uso de pantallas. En cambio, señalan que el deterioro es el resultado de varias crisis acumuladas durante décadas que ahora convergen sobre la misma generación de estudiantes.

La OCDE confirma que el declive ya era visible antes de la Covid-19, la cual actuó como un acelerador y un factor de visibilización, no como causa originaria. Los estudiantes evaluados en 2025 cursaron su educación básica entre 2015 y 2022, un período marcado por un declive sostenido, una interrupción abrupta por la pandemia y una digitalización escolar implementada con urgencia y sin marco pedagógico consolidado.

Implicaciones para la educación superior y el mercado laboral

Los alumnos evaluados en PISA 2025 ya están ingresando a la educación superior, mientras que aquellos que cursaron primaria durante el confinamiento —denominados pandemic students— llegarán a las universidades en 2028. Esto significa que lo que PISA mide hoy no es solo el estado de la educación secundaria, sino un anticipo de los desafíos que enfrentarán las instituciones de educación superior en los próximos años.

En España, el 68% del alumnado alcanza el nivel 2 de comprensión lectora, considerado el umbral básico, mientras que solo el 2% llega a los niveles 5 o 6, frente al 6% promedio de la OCDE. Como señala la investigadora Sylvie Pérez Lima, la brecha no está en el piso: está en el techo, indicando que el sistema produce pocos lectores competentes y arrastra un alto porcentaje de bajo rendimiento.

Factores pedagógicos y culturales subyacentes

Una causa estructural identificada es la promoción automática de curso sin acreditación de competencias, que ha transformado el fracaso escolar visible en uno invisible: los estudiantes avanzan de grado sin haber consolidado los aprendizajes necesarios, lo que reduce las tasas de repetición y abandono pero entrega al mercado laboral y a las universidades jóvenes sin las herramientas cognitivas esperadas.

El perfil de los hasty readers —estudiantes que leen rápido pero responden incorrectamente— ha crecido del 6,6% al 11,4% en la OCDE entre 2018 y 2025, mientras que disminuyen los lectores precisos y fluidos. Este patrón refleja una lectura fragmentada y orientada a la extracción inmediata de información, en detrimento de la lectura sostenida que requiere funciones ejecutivas como memoria de trabajo, inhibición, flexibilidad cognitiva y control atencional.

Un entorno digital de consumo intensivo —no el uso educativo de la tecnología— genera condiciones opuestas a las necesarias para la lectura profunda, con picos de dopamina, recompensa inmediata y fragmentación de la atención. El 28% de los alumnos de la OCDE reporta que sus compañeros se distraen con dispositivos durante las clases de ciencias, frente a menos del 10% en Japón, Corea y algunas jurisdicciones chinas, sistemas que encabezan los resultados de PISA.

Aunque la irrupción de la inteligencia artificial generativa en las escuelas es un factor reciente, investigadores como Margarida Romero de la Universitat Internacional de Catalunya advierten que la cronología no respalda atribuirle la responsabilidad principal del descenso, ya que la tendencia comenzó antes de la generalización de los chatbots.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.