Educación

PISA 2025 revela estancamiento educativo en República Dominicana y cuestiona la evaluación docente

PISA 2025 muestra estancamiento en RD: 361 en ciencias, 346 en lectura y 339 en matemáticas. Expertos critican autoengaño en evaluación docente y gestión educativa.

Isabella Santos

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

martes, 15 de septiembre de 20264 min de lectura

Los resultados de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026, volvieron a situar a la educación dominicana en un nivel preocupante, con 361 puntos en ciencias, 346 en lectura y 339 en matemáticas, sin mejoras significativas frente a 2022 y una caída de seis puntos en lectura. Estos datos, proporcionados por la OCDE, muestran que el 74,1% de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo en ciencias, mientras que nadie llega a los niveles más altos (5 o 6), lo que plantea un desafío no solo técnico, sino político y social.

El estancamiento ocurre en un contexto internacional adverso, ya que la OCDE reportó una caída generalizada en lectura y matemáticas entre los países desarrollados en PISA 2025. Sin embargo, el artículo de opinión "La patología del autoengaño en educación: lo que PISA nos obliga a reconocer", de David A. Capellán y Luisa Taveras, advierte contra usar esta tendencia global como justificación local. Los autores identifican cuatro formas de "autoengaño" que, según ellos, impiden una mejora real del sistema educativo.

El primer engaño radica en la selección arbitraria de puntos de comparación para mostrar avances. Capellán y Taveras critican las celebraciones basadas en comparar 2025 con 2018, argumentando que sería más honesto medir el progreso contra el ciclo inmediato anterior (2022) o contra toda la serie histórica, evitando así una visión distorsionada del desempeño.

El segundo punto cuestionado es la llamada "coartada financiera": aunque reconocen que la inversión importa, sostienen que el problema ya no es exclusivamente presupuestario. Desde 2013, República Dominicana ha destinado el 4% del PIB a educación, un hito político y fiscal. Sin embargo, los autores advierten que aumentar los recursos no garantiza mejores aprendizajes si persisten fallas en la gestión, asignación y uso efectivo del tiempo escolar.

El tercer engaño se centra en cómo se evalúa a los docentes. Según el artículo, el sistema valora formalidades como asistencia, presentación de papeles y cumplimiento burocrático, en lugar de medir el aprendizaje verificable de los estudiantes. Esta desconexión entre evaluación docente y resultados de aprendizaje es señalada como una falla estructural.

El cuarto aspecto apunta a la formación docente: se afirma que se han modificado los criterios de admisión, lo que estaría "bajando la vara" en un momento que debería exigir mayor rigor. Esto permitiría el ingreso de una cohorte con perfil académico más débil, justo cuando se necesita elevar la calidad de quienes enseñan.

Estas críticas fueron respaldadas por Juan Ariel Jiménez, exministro de Economía, Planificación y Desarrollo, quien coincidió en que sin un diagnóstico honesto, no habrá transformación profunda. Su argumento más contundente se dirige a la Evaluación del Desempeño Docente 2025: "No es consistente que una mayoría de docentes aparezca con desempeño excelente o muy bueno mientras la mayoría de estudiantes no logra operaciones matemáticas básicas o comprensión de textos simples". Esta contradicción, según Jiménez, indica que algo falla en lo que se mide o en cómo se interpreta.

Jiménez también destacó un consenso en investigación educativa: dentro de la escuela, el desempeño docente es la variable con mayor impacto en el aprendizaje, seguido por el liderazgo directivo. Por tanto, mejorar los resultados sin intervenir en el núcleo de la enseñanza resulta, como mínimo, improbable.

En paralelo al debate, el MINERD informó que la Evaluación del Desempeño Docente 2025 avanzó por etapas, concluyendo al 5 de junio de 2026 una fase clave que incluyó observación de clases y revisión de planificación, con decenas de miles de docentes evaluados. Sin embargo, la ADP difundió boletines resaltando altos porcentajes en rangos superiores durante esas mismas etapas, lo que intensifica la fricción: ¿reflejan esos resultados una excelencia real o están desconectados de lo que revelan evaluaciones externas como PISA?

El artículo y Jiménez no niegan los esfuerzos realizados, pero insisten en que el autoengaño impide enfrentar la magnitud del desafío. Reconocer el verdadero tamaño del fracaso, sostienen, es el primer paso necesario para cualquier reforma educativa significativa.

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Isabella Santos
Sobre el autor

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

Apasionada del deporte dominicano. Cubre béisbol de Grandes Ligas, baloncesto y eventos deportivos nacionales. Comunicadora social de PUCMM.