Mercados de café, cacao y té enfrentan creciente vulnerabilidad por clima y concentración
La FAO advierte que la concentración de producción y el cambio climático aumentan la volatilidad en los mercados de café, cacao y té, afectando desproporcionadamente a los pequeños agricultores.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Los mercados globales de café, cacao y té se vuelven cada vez más vulnerables a crisis climáticas y económicas debido a la alta concentración de producción en pocos países y el creciente desequilibrio entre oferta y demanda mundial.
Según un informe publicado el 14 de este mes por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios internacionales de estas bebidas han aumentado en los últimos años a un ritmo mucho más acelerado que el de otros productos agrícolas, lo que refleja una mayor sensibilidad a los choques externos.
Boubaker Ben-Belhassen, director de la División de Mercados y Comercio de la FAO, explicó que "la combinación de una oferta concentrada y un creciente consumo mundial crea un terreno fértil para grandes fluctuaciones en sus precios internacionales", y señaló que los fenómenos meteorológicos extremos —como sequías, heladas y lluvias torrenciales— siguen siendo los principales desencadenantes de las alzas de precios.
Además del clima, otros factores como las enfermedades de los plantas, el aumento de los costos de insumos y mano de obra, las tensiones geopolíticas y los retrasos en los envíos agregan presión a la producción, que está altamente concentrada en un número reducido de naciones.
En el caso del café, Brasil y Vietnam generan casi la mitad de la producción mundial, mientras que cinco países (Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Honduras) suministran alrededor del 65 % de las exportaciones totales. Para el cacao, Costa de Marfil y Ghana aportan más de dos tercios del suministro global, y en el té, China produce más de la mitad, seguida por India, Kenia, Sri Lanka y Vietnam.
Esta concentración significa que cualquier problema local —ya sea climático, fitosanitario o logístico— tiene un impacto inmediato y desproporcionado en los mercados internacionales.
Un ejemplo claro ocurrió en el café: entre 2021 y 2022, los precios internacionales se dispararon tras sequías y heladas en Brasil y malas condiciones en Colombia, alcanzando máximos históricos a principios de 2025 debido a pérdidas de producción en Vietnam e Indonesia. En julio de este año, los precios del arábica oscilaron entre 3,20 y 3,50 dólares por libra, con los compradores monitoreando de cerca la cosecha en Brasil, donde las lluvias previstas para la segunda quincena del mes coinciden con un período crítico.
Los inversores también siguen de cerca el riesgo del fenómeno El Niño, que podría alterar los ciclos de lluvia y afectar la cosecha 2027-2028.
En cuanto al cacao, los precios aumentaron drásticamente entre 2023 y 2024 tras la caída de la producción en Costa de Marfil y Ghana por condiciones climáticas adversas y enfermedades de las plantas, alcanzando picos de hasta 13.000 dólares por tonelada en 2025. Posteriormente, cayeron a 6.500 dólares y, a principios de 2026, se estabilizaron alrededor de 5.500 dólares por tonelada, recuperándose a 5.800 dólares en julio de este año.
Los mercados del té mostraron una dinámica distinta: durante la pandemia de covid-19, los precios subieron impulsados por un aumento en el consumo doméstico y la percepción de beneficios para la salud. Actualmente, mantienen una tendencia alcista, con precios entre 2,30 y 3,16 dólares por kilo en los principales mercados de subasta de Kolkata (India), Colombo (Sri Lanka) y Mombasa (Kenia).
Sin embargo, estos aumentos no se traducen plenamente en mayores ingresos para los agricultores. La FAO destaca que, aunque los precios internacionales suben, el mayor valor se captura en las etapas de procesamiento y distribución, dejando a los pequeños productores con una parte limitada de las ganancias. Asimismo, las bajadas de precios no se transmiten completamente al consumidor final, como se observa en la industria del chocolate.
Por ello, la organización subraya la necesidad de fortalecer los sistemas de producción, mejorar la transparencia del mercado y apoyar una distribución más equitativa de los ingresos a lo largo de la cadena de valor, con el objetivo de aumentar la estabilidad del mercado y proteger los medios de subsistencia de los millones de pequeños agricultores que dependen de estos cultivos.
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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