Salud

¿La leche desnatada aumenta el riesgo de Parkinson? Lo que dice la ciencia

Estudios observacionales sugieren una posible asociación entre leche desnatada y Parkinson, pero no hay evidencia causal. La ciencia no recomienda evitarla.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

jueves, 27 de agosto de 20263 min de lectura
¿La leche desnatada aumenta el riesgo de Parkinson? Lo que dice la ciencia
¿La leche desnatada aumenta el riesgo de Parkinson? Lo que dice la ciencia

La relación entre el consumo de lácteos bajos en grasa y el riesgo de enfermedad de Parkinson ha sido objeto de estudio durante varios años, con resultados mixtos que dificultan una conclusión definitiva. Un análisis cuidadoso de la evidencia disponible muestra que, si bien algunos estudios observacionales han encontrado una asociación, no se ha establecido una relación causal.

En 2017, investigadores de Harvard analizaron datos de dos grandes cohortes estadounidenses con más de 130.000 participantes y un seguimiento de hasta 26 años. Encontraron que quienes consumían tres o más porciones diarias de lácteos bajos en grasa tenían un riesgo de Parkinson 34 % mayor que quienes no los consumían. Este efecto parecía estar impulsado principalmente por la leche descremada y baja en grasa (Hughes et al., Neurology, 2017;89).

Sin embargo, un estudio europeo más reciente, publicado en 2024 y que incluyó a 183.225 participantes, no encontró una asociación significativa entre el consumo total de lácteos o de leche y el riesgo de Parkinson después de ajustar por otros factores de confusión (Gröninger et al., Eur J Epidemiol, 2024:39). Este resultado sugiere que la asociación observada en estudios anteriores podría estar influenciada por variables no controladas.

Un metaanálisis de 2025, que reunió 29 estudios prospectivos y más de 1,3 millones de participantes, encontró una asociación entre el mayor consumo de lácteos bajos en grasa y un riesgo aproximadamente 30 % mayor de desarrollar Parkinson (Akhlaghi et al., Nutr Rev, 2025;84). Este hallazgo refuerza la idea de una posible tendencia, aunque el diseño observacional de los estudios incluidos impide inferir causalidad.

Otro metaanálisis de 2026, basado en ocho cohortes y 578.736 participantes, encontró que el riesgo asociado al consumo de lácteos fue más evidente en hombres, mientras que para la leche específicamente, la asociación no alcanzó significación estadística. Los autores de este estudio calificaron la evidencia como débil (Warz et al., Mov Disord Clin Pract, 2026;13).

Ante esta evidencia mixta y no concluyente, las autoridades de salud y expertos en nutrición coinciden en que actualmente no existe suficiente evidencia para afirmar que la leche descremada cause Parkinson. La asociación observada podría deberse a factores no identificados, como diferencias en el estilo de vida, otros componentes de la dieta o mecanismos biológicos aún no comprendidos.

En lugar de enfocarse en la eliminación de un alimento específico, las recomendaciones más sólidas para reducir el riesgo de Parkinson incluyen mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regular y controlar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto. Estas intervenciones cuentan con un respaldo científico mucho más sólido que la restricción de lácteos bajos en grasa.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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