Economía

Las mipymes pagan tasas altas por opacidad, no por riesgo de impago

Las mipymes pagan tasas de interés más altas no por mayor riesgo de impago, sino por falta de información financiera que aumenta los costos de evaluación para los bancos.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

viernes, 28 de agosto de 20264 min de lectura

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en República Dominicana pagan tasas de interés significativamente más altas que el resto de la cartera comercial, pero presentan un comportamiento de pago superior al esperado según su riesgo percibido. Según el más reciente informe de financiamiento a las mipymes de la Superintendencia de Bancos, al cierre de abril de 2026, la tasa de interés promedio ponderada de la cartera mipyme se situó en 13.5 %, mientras el resto de la cartera comercial pagó un 9.0 %, lo que representa una diferencia de 4.5 puntos porcentuales.

Esta brecha no se explica por un mayor riesgo de impago, sino por factores estructurales relacionados con la información y los costos operativos. La morosidad simple del segmento mipyme fue de 2.15 % en abril de 2026, superior al 1.86 % registrado un año antes, pero aún por debajo de su promedio histórico de 2.66 %. Esto indica que, pese a pagar más, las mipymes se comportan como buenos pagadores.

El costo elevado del crédito para las mipymes no responde principalmente a una prima por morosidad, sino a una prima por opacidad. Las entidades financieras enfrentan mayores costos al originar y administrar operaciones pequeñas, incluyendo gastos de fondeo, capital regulatorio inmovilizado y, sobre todo, el costo de no contar con información financiera confiable del deudor. Cuando falta documentación como estados financieros verificables, flujos de caja o colateral admisible, la calificación crediticia se deteriora aunque el cliente haya mantenido un historial de pagos al día.

Este mecanismo lleva a las bancos a provisionar más, inmovilizar más capital y trasladar esos costos a la tasa de interés. Como resultado, lo que se cobra a la mipyme no es un premio por riesgo de incumplimiento, sino una compensación por la falta de transparencia en su información financiera.

El informe revela además un patrón de crecimiento concentrado en la cartera mipyme. En el año terminado en abril de 2026, la cartera mipyme creció un 9.1 % nominal y un 3.8 % en términos reales, alcanzando un monto de RD$ 576,837 millones. Sin embargo, el número de préstamos aumentó apenas un 1.1 %, lo que indica que el crecimiento se dio principalmente por un aumento en el monto promedio por préstamo, no por la inclusión de nuevos clientes.

Esta dinámica refleja un comportamiento racional de las instituciones financieras: prefieren profundizar relaciones con clientes conocidos cuyo historial ya poseen, en lugar de asumir el costo de evaluar a nuevos deudores con poca información disponible. La concentración confirma esta tendencia: tres entidades concentran RD$ 405,085 millones, equivalente al 70.2 % de la cartera total mipyme.

El análisis apunta a que la solución no está en reducir las tasas por decreto, sino en atacar la raíz del problema: la asimetría de información. Iniciativas recientes como la Ley 45-20 sobre Garantías Mobiliarias y su reglamento, que permiten usar inventario, maquinaria, vehículos y cuentas por cobrar como garantía con registro en el Sistema Electrónico de Garantías Mobiliarias, representan un avance significativo al ampliar las opciones de colateral admisible para las mipymes.

Asimismo, la Ley 172-13 sobre sociedades de información crediticia reafirma derechos clave para los emprendedores, como consultar su historial crediticio de forma gratuita hasta cuatro veces al año, solicitar la rectificación de datos inexactos y presentar reclamos ante ProUsuario cuando corresponda. Un historial crediticio preciso no es un trámite administrativo, sino una forma de capital financiero que puede reducir el costo del crédito.

Sin embargo, persisten brechas en el marco regulatorio. El país aún no ha aprobado el marco legal para las sociedades de garantía recíproca, cuya propuesta lleva años en el Congreso, ni ha implementado completamente el fondo de garantía para mipymes mandatado desde 2008. Un esquema de garantías parciales bien gobernado —con patrimonio separado, criterios técnicos, límites de cobertura y mecanismos de recuperación— podría ayudar a expandir el crédito hacia nuevos clientes, moviendo el enfoque del margen intensivo al extensivo.

La garantía no sustituye el análisis de crédito, pero sí puede compartir parte del riesgo asociado a nuevos clientes. Al reducir la opacidad mediante mejor información y garantías aceptables, se crea espacio para que las instituciones financieras ajusten sus tasas según el riesgo real observado, no según la falta de datos.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.