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La crisis de confianza en los influencers: cuando la autenticidad se vuelve comercial

La crisis de los influencers no es de números, sino de confianza: la audiencia sigue consumiendo su contenido pero duda de su autenticidad cuando todo se vuelve colaboración pagada.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

martes, 1 de septiembre de 20264 min de lectura

El verano de 2024 marcó un punto de inflexión en la relación entre los creadores de contenido y su audiencia, con pérdidas masivas de seguidores y un creciente escepticismo sobre la autenticidad de sus recomendaciones. Según académicas de la Universidad Villanueva, Fabiana Sevillano perdió más de 19.000 seguidores en pocos días, mientras que Carliyo el Nervio y su esposa Natalia Palacios vieron descensos similares de alrededor de 18.000 y 18.300 seguidores respectivamente.

Sin embargo, la crisis no se mide solo en números. Aunque la facturación del sector sigue creciendo, como informó Vanitatis/El Confidencial, la credibilidad de los influencers se está deteriorando. Este fenómeno revela una paradoja: la audiencia continúa consumiendo el contenido pero ha perdido confianza en las recomendaciones, atrapada entre la desconfianza y el hábito de seguir a estos creadores.

El origen de la confianza y su transformación

Durante años, los influencers ofrecieron algo que la publicidad tradicional no podía imitar: cercanía. No hablaban como marcas, sino como personas que recomendaban desde su experiencia personal. Esta fórmula funcionó particularmente bien con las generaciones más jóvenes, acostumbradas a contenidos fluidos y auténticos. El poder residía no solo en el producto recomendado, sino en el vínculo previo construido con la comunidad.

Pero cuando todo se vuelve colaboracion pagada, el formato pierde su esencia. El desayuno, el viaje, la rutina de skincare o el outfit del lunes pueden convertirse en acuerdos comerciales, lo que transforma lo espontáneo en algo calculado. Según las investigadoras de la Universidad Villanueva, la saturación no solo cansa: destruye el sentido original de la figura del influencer, convirtiendo la recomendación en un escaparate permanente.

La percepción de los jóvenes y la ambigüedad publicitaria

Los investigadores Feijoo y López-Bueno señalan un matiz clave: los jóvenes no rechazan que los influencers hagan publicidad. Para muchos adolescentes, la relación entre creadores y marcas es parte natural del trabajo. El problema surge cuando la recomendación, la opinión, el entretenimiento y la publicidad se mezclan hasta volverse indistinguibles.

Un adolescente puede saber que su creador favorito trabaja con marcas y, aun así, no tener las herramientas para identificar cuándo está ante una opinión sincera y cuándo ante una estrategia publicitaria. No se trata de ingenuidad, sino de la normalización de una ambigüedad que el propio ecosistema digital ha establecido como regla.

Dimensiones éticas y sociales de la crisis

La desconexión con la realidad cotidiana de muchos seguidores ha encendido el malestar. Comentarios sobre pagas elevadas, vacaciones de lujo y estilos de vida inalcanzables resuenan de manera particularmente fuerte en una audiencia que enfrenta una realidad económica muy distinta. Por ello, las expertas advierten que la crisis no es solo comercial, sino también ética.

Los influencers no son una presencia secundaria en la vida digital de los menores. Forman parte de su día a día y, frecuentemente, de sus aspiraciones. Los jóvenes no solo observan qué compran: aprenden cómo hablar del propio cuerpo, qué estilos de vida parecen conducir al éxito y qué comportamientos generan reconocimiento. En este sentido, el creador de contenido actúa, lo quiera o no, como modelo social, modificando lo que los adolescentes entienden por normal, deseable o necesario.

Contexto regulatorio y respuestas necesarias

La dimensión del problema se hace más evidente con los movimientos regulatorios recientes. Meta acordó pagar 18.000 millones de dólares para resolver demandas que acusaban a la compañía de diseñar Instagram y Facebook para generar adicción entre niños y recopilar ilegalmente datos de menores. El acuerdo incluye restricciones para adolescentes que podrían transformar el alcance de las campañas publicitarias en esas plataformas.

Además, en Honduras, la Fiscalía Regional de Oriente abrió una investigación contra dos creadores de contenido por un video en el que ofrecían dinero a un menor a cambio de raparle el cabello, bajo la figura de trato degradante.

Las investigadoras Feijoo y López-Bueno advierten que la respuesta educativa no puede limitarse a controlar el tiempo de pantalla o repetir que "no todo lo que se ve en redes es verdad". Es necesario enseñar a mirar detrás del contenido: por qué alguien recomienda un producto, qué gana con ello y si tener millones de seguidores convierte a alguien en una voz autorizada.

Por su parte, las marcas también comparten responsabilidad. Durante años, muchas priorizaron el alcance y la cantidad de seguidores por encima de cualquier otro criterio al seleccionar colaboradores, contribuyendo a la saturación y la pérdida de autenticidad que ahora enfrenta el sector.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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