El aura farming: una práctica social con cinco siglos de historia
El aura farming, tendencia viral en TikTok, tiene raíces históricas que se remontan al siglo XVI, según investigaciones que vinculan el concepto con la corte de Luis XIV, el dandi Brummell y el sprezzatura de Castiglione.
Roberto Martínez
Editor de Tecnología

El concepto de aura farming, popularizado recientemente en plataformas como TikTok, tiene raíces históricas que se remontan al menos cinco siglos, según investigaciones de la socióloga Sandra Bravo Durán, doctora en Creatividad Aplicada por la UDIT y autora de un análisis publicado en The Conversation.
El aura farming se refiere a la práctica de realizar acciones destinadas a proyectar una personalidad atractiva o interesante, acumulando lo que los usuarios de redes sociales describen metafóricamente como "puntos de aura". Aunque la expresión es nueva, el comportamiento no lo es: consiste en cultivar una presencia carismática mediante gestos, estilo y actitud que resulten memorables sin aparente esfuerzo.
Según Bravo Durán, uno de los antecedentes más claros se encuentra en el siglo XVII, en la corte de Luis XIV. En Versalles, actos cotidianos como levantarse, vestirse o comer estaban regulados por un protocolo minucioso. La proximidad al rey y la participación en ciertos rituales comunicaban posición social con más precisión que cualquier título nobiliario. "Luis XIV no se limitaba a tener poder: lo escenificaba", destaca la investigadora. Para sostener esa representación se necesitaba un palacio, una corte y cientos de espectadores; hoy, basta un teléfono con cámara.
Otro antecedente clave es la figura de George "Beau" Brummell, el dandi del siglo XIX que transformó el vestirse y comportarse de determinada manera en una fuente de influencia social. Su genio radicaba en hacer que una enorme preparación pareciera espontánea, encarnando así una ley fundamental del aura: cuanto más evidente es el esfuerzo por parecer interesante, menos interesante resulta uno.
Sin embargo, la idea es aún más antigua. En 1528, Baldassare Castiglione formuló en El cortesano el concepto de sprezzatura: la capacidad de ejecutar algo difícil haciendo que parezca fácil, ocultando el esfuerzo y el artificio detrás. "Cinco siglos después seguimos premiando exactamente lo mismo", señala Bravo Durán. Un video aparentemente improvisado puede requerir treinta tomas; un estilismo "sin pensar" puede haber demandado una hora de trabajo.
Esta lógica se refleja en las actuales aura battles, enfrentamientos donde dos personas compiten por dominar la escena con más presencia. Al igual que en las batallas de breaking nacidas en el hip-hop neoyorquino de los años setenta, aquí no solo cuenta la dificultad técnica, sino también la actitud, el carisma y la capacidad de hacer que un gesto o pose parezca memorable. En estas competencias, gana quien logra que algo parezca espontáneo y atractivo, no quien ejecuta la acción más difícil.
Como señala Bravo Durán, citando a Pierre Bourdieu, estos comportamientos están vinculados al capital cultural: los conocimientos, gustos y competencias que, al obtener reconocimiento social, se convierten en capital simbólico —prestigio, legitimidad, autoridad—. En términos menos académicos, esto es lo que los usuarios de redes llaman "puntos de aura". La música que escuchamos, la ropa que elegimos o los restaurantes que frecuentamos comunican familiaridad con ciertos códigos sociales.
Además, Georg Simmel destacó que la moda vive de la tensión entre imitación y diferenciación: queremos pertenecer, pero no llegar cuando ya lo hizo todo el mundo. El aura también depende del timing. Por su parte, Erving Goffman describió la vida social como una representación constante, donde gestionamos la impresión que producimos ante distintas audiencias. Las redes sociales han añadido una capa al convertir el supuestamente privado "backstage" en contenido: la foto accidental, el video "sin preparar", el libro olvidado sobre la mesa. Hasta la espontaneidad puede tener dirección artística.
En este contexto, farmpear aura introduce una forma curiosa de sinceridad: reconocemos la performance, pero la premiamos si funciona. Como sugirió Walter Benjamin, el aura es aquello que hace singular e irrepetible a una obra —o a una persona— frente a su reproducción. En la era digital, seguimos valorando precisamente eso: la autenticidad aparente, incluso cuando es el resultado de un cuidadoso diseño.
Compartir artículo
Roberto Martínez
Editor de Tecnología
Ingeniero en sistemas y periodista tecnológico. Fundador de varios blogs de tecnología. Analiza las tendencias digitales que impactan a la República Dominicana.
Te puede interesar
Más noticias de sociedad

Broadway: Un retrato crudo de la vida nocturna y sus contradicciones
Broadway refleja la dura realidad de la vida nocturna: entre la desesperanza, la búsqueda de identidad y pequeños actos de resistencia, donde la vida se negocia en la sombra y el amanecer trae tanto contraste como supervivencia.
Frank Disla-Ortiz explora la identidad dominicana en diáspora a través de relatos íntimos
Frank Disla-Ortiz narra la identidad dominicana en diáspora entre nostalgia, explotación y resistencia humana.
Fundéu Guzmán Ariza recuerda la correcta escritura de 'tormenta tropical Dolly'
Fundéu Guzmán Ariza corrige el uso de mayúsculas y comillas en la escritura de 'tormenta tropical Dolly' según la Ortografía de la lengua española.
Santoral del 1 de septiembre: santos, beatos y mártires celebrados por la Iglesia
El santoral del 1 de septiembre celebra a santos como Josué y Egidio, beatos italianos y mártires españoles del siglo XX, así como figuras bíblicas y de los primeros siglos del cristianismo.