Economía

La anticipación de la obsolescencia tecnológica está acelerando la escasez de conductores de camiones

La anticipación de la obsolescencia tecnológica está reduciendo el ingreso de jóvenes a profesiones como el transporte por carretera, acelerando escasez laboral antes de que la automatización se implemente a gran escala.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

jueves, 30 de julio de 20264 min de lectura

La percepción de que una profesión está en declive puede acelerar su desaparición, incluso antes de que la tecnología la reemplace realmente. Este fenómeno, observado históricamente con los carreteros que conducían carretas tiradas por caballos, se está repitiendo hoy en la industria del transporte por carretera frente al avance de los vehículos autónomos.

En el siglo XIX, Thomas Edison predijo en 1895 que los motores reemplazarían pronto a los carruajes en las grandes ciudades. Aunque Gottlieb Daimler fabricó el primer camión motorizado al año siguiente, pasaron casi 20 años para que estos se popularizaran en EE. UU. tras la Primera Guerra Mundial. Durante ese intervalo, la ocupación de carretero comenzó a envejecer: entre 1900 y 1910, la edad promedio de los trabajadores aumentó porque menos jóvenes ingresaban al oficio, pese a que solo había 10 000 camiones motorizados registrados en EE. UU. en 1900, cifra que creció a 100 000 para 1914.

Entre 1920 y 1930, a medida que el número de camiones crecía drásticamente, la fuerza laboral de carreteros se redujo considerablemente, especialmente entre los trabajadores más jóvenes. Como resultado, conducir una yunta de caballos se convirtió en un trabajo predominantemente realizado por hombres mayores, según el estudio económico citado en el artículo original.

Un patrón similar podría estar ocurriendo hoy con los camioneros. Un documento de trabajo de Danial Salman analizó el impacto de la anticipación de los vehículos autónomos en la oferta laboral y encontró una drástica caída en la emisión de licencias de conducir comerciales en códigos postales de California donde se han probado o desplegado coches autónomos. Aunque los robotaxis no son idénticos a los camiones autónomos, la exposición directa a vehículos sin conductor podría estar llevando a algunas personas a percibir el fin de su carrera profesional.

Mientras tanto, la International Brotherhood of Teamsters (IBT), sindicato con orígenes en la época de las carretas tiradas por caballos, está abogando por una mayor regulación de la tecnología autónoma en el transporte.

Este fenómeno de "temor anticipatorio" puede generar una profecía autocumplida: si los trabajadores jóvenes evitan ingresar a una profesión por miedo a su obsolescencia, la escasez de mano de obra aumenta, lo que a su vez intensifica los incentivos empresariales para adoptar la automatización. Sin embargo, la transición no está ocurriendo tan rápido como se teme.

En 2017, el Financial Times publicó un artículo titulado "Fin del camino: los vehículos sin conductor están reemplazando a los camioneros", en el que un camionero de 67 años señaló un estacionamiento lleno de camiones de 18 ruedas y afirmó: "En 10 o 15 años, todos estos serán camiones autónomos". Casi una década después, el transporte comercial con camiones autónomos en vías públicas apenas ha comenzado. Aurora, líder del mercado, anunció este mes que su socio fabricante tiene como meta producir apenas 1000000 camiones para finales de este año.

Por su parte, la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU) declaró el mes pasado que hay 2,9 millones de empleos vacantes para conductores de camiones en 18 mercados globales, advirtiendo que los operadores están "profundamente preocupados" por el empeoramiento de la escasez de conductores. Esta escasez se debe a múltiples factores: largas jornadas, horarios irregulares, instalaciones deficientes en carreteras y presiones salariales. Pero la anticipación de la obsolescencia tecnológica podría estar agravando el problema, especialmente entre los trabajadores más jóvenes.

La lección histórica es clara: las transiciones graduales permiten que las ocupaciones disminuyan con menos dolor social, ya que la reducción ocurre por menor ingreso de nuevos trabajadores en lugar de despidos masivos. Pero cuando las expectativas tecnológicas se adelantan demasiado a la realidad, pueden generar distorsiones en el mercado laboral que afectan tanto a los trabajadores como a la industria.

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Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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