Educación

Guía práctica para acompañar el regreso a clases 2026 en República Dominicana

Psicóloga Berenice Hernández ofrece seis recomendaciones para que las familias dominicanas acompañen efectivamente el regreso a clases 2026, priorizando la adaptación emocional y el diálogo familia-docente.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

lunes, 24 de agosto de 20263 min de lectura

El regreso a clases 2026-2027 en República Dominicana inicia este lunes 24 de agosto, marcando el inicio de un nuevo ciclo escolar que implica mucho más que la logística de uniformes y útiles. Para las familias, este periodo representa una oportunidad clave para apoyar el desarrollo integral de sus hijos en los ámbitos académico, emocional y social.

Antes de la inscripción, es fundamental evaluar la compatibilidad entre la filosofía institucional y los valores familiares. Según la maestra y psicóloga Berenice Hernández, los padres deben indagar sobre la metodología de enseñanza, las normas de convivencia, el manejo de la disciplina y la forma en que el centro atiende las necesidades individuales de los estudiantes. Esta información permite determinar si el entorno escolar favorece un desarrollo armónico sin menoscabar la personalidad del niño.

La adaptación escolar debe respetar el temperamento, ritmo de aprendizaje y habilidades socioemocionales de cada estudiante. Hernández advierte que ningún niño se ajusta de la misma manera a un nuevo entorno, por lo que es esencial observar si el centro considera aspectos individuales como los intereses, las fortalezas y las necesidades emocionales. El ambiente ideal promueve una transición progresiva sin exigir que el menor renuncie a su esencia para encajar.

La comunicación efectiva entre familia y docentes constituye un pilar fundamental en el acompañamiento educativo. Desde el inicio, se debe establecer un diálogo basado en el respeto, la confianza y la apertura. Los padres pueden aportar información valiosa sobre el comportamiento, las habilidades y las dificultades de sus hijos, mientras que también deben estar dispuestos a recibir retroalimentación de los maestros para trabajar en conjunto en beneficio del estudiante.

Conversar abiertamente con los niños sobre sus expectativas y temores reduce la ansiedad asociada al regreso a clases. Hernández recomienda adaptar el diálogo a la edad del niño, explicándole de forma positiva cómo será su día escolar, quién será su maestra y qué actividades realizará. Igualmente importante es escuchar sus inquietudes, lo que les permite expresar emociones y enfrentar la incertidumbre con mayor seguridad.

Conocer las competencias esperadas según la edad y nivel educativo ayuda a los padres a apoyar sin presionar. Más allá de lo académico, el desarrollo infantil incluye dimensiones comunicativas, cognitivas, socioemocionales, motoras y de autonomía. Al comprender este proceso integral, las familias pueden reforzar el aprendizaje en el hogar sin convertirlo en una fuente de estrés innecesario.

El seguimiento continuo es esencial incluso después de los primeros días de clase. Hernández enfatiza que el acompañamiento familiar no concluye con la matrícula ni con el primer día escolar. Es necesario monitorear el desempeño académico, la calidad de las relaciones con compañeros y el bienestar emocional mediante comunicación regular con docentes, participación en reuniones y observación atenta de cualquier cambio en el comportamiento del niño.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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