Francia registra 1.800 detenidos y daños generalizados tras protestas contra la desigualdad
Francia registra 1.800 detenidos, 150 policías heridos y daños en edificios públicos tras protestas masivas contra la desigualdad y el deterioro educativo.
Carmen Rodríguez
Editora en Jefe

Francia vivió una jornada de protestas masivas el sábado que derivó en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, dejando un saldo de 1.800 personas detenidas, 150 policías heridos y daños materiales significativos en múltiples ciudades del país. Las movilizaciones, inicialmente convocadas por el deterioro de la educación y el alto costo de la vida, se extendieron a diversos sectores sociales.
Más de 550.000 personas participaron en las manifestaciones, según estimaciones oficiales, en lo que se describió como un "día de furia" en todo el territorio nacional. Aunque la mayoría de las protestas transcurrió de forma pacífica, se registraron incidentes de violencia, saqueos y daños a la propiedad pública y privada en París, Marsella, Lyon, Toulouse, Ruan, Nantes y Limoges.
En la capital francesa, París, se observaron comercios destrozados, vehículos incendiados, bicicletas carbonizadas y acumulación de escombros en las vías públicas. Las imágenes mostraron montajes de vidrio roto y residuos esparcidos por distintos barrios, particularmente en zonas céntricas y periféricas.
Uno de los incidentes más graves ocurrió en Limoges, ubicada a 400 kilómetros al sur de París, donde un incendio afectó gravemente el edificio del ayuntamiento, una construcción del siglo XIX. Según la prefectura local, dos tercios de la fachada fueron destruidos y el inmueble quedó "en gran medida perdido". Las autoridades confirmaron que se trató de una intrusión seguida de un incendio provocado en el interior del recinto.
En Marsella, el prefecto de Bocas del Ródano reportó que 107 agentes de policía resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, durante los disturbios que incluyeron saqueos y violencia en las calles. Asimismo, se dañó una comisaría local, donde se observaron llamas y presencia de individuos encapuchados.
En Lyon, manifestantes incendiaron la oficina de turismo, según reportes de AFP y medios locales. Las imágenes mostraron fuego tanto en el interior como en el exterior del edificio, junto con la destrucción de varias ventanas. La policía indicó que individuos hostiles impedían el acceso seguro de los bomberos, mientras trabajaban para dispersar grupos considerados violentos.
Un joven perdió una mano en Saint-Étienne debido a la explosión de un artefacto casero, según denunció el alcalde Régis Juanico en redes sociales, quien calificó el incidente como "una tragedia que nunca debería haber ocurrido".
El presidente Emmanuel Macron respondió públicamente, afirmando que "no hay lugar para la violencia" en Francia y advirtiendo que quienes hayan cometido actos de destrucción, ataque a prefecturas, comercios o saqueos de ayuntamientos serán "procesados y castigados". A través de sus redes sociales, añadió que el país se mantendrá unido frente a "los sembradores del caos" que buscan derribar instituciones y silenciar las reivindicaciones pacíficas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, atribuyó los incidentes a la «extrema izquierda», acusándola de incitar abiertamente a la revuelta y de intentar aprovechar el descontento social con vistas a las elecciones presidenciales de abril. Señaló que esos grupos deberán asumir la responsabilidad del caos vivido.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu declaró que el país no se dejará intimidar, dirigiéndose a aquellos que pretenden usar la violencia como un "calentamiento" previo a los comicios: "Nadie impondrá su agenda política mediante la violencia". También criticó a sectores de la izquierda por, según él, dar excusas a los manifestantes violentos.
Las protestas tuvieron su origen semanas antes en escuelas de barrios periféricos pobres del norte de París, donde la ausencia recurrente de profesores y el deterioro de las instalaciones educativas generaron indignación estudiantil. Este descontento se transformó rápidamente en un movimiento nacional contra la desigualdad, la escasa inversión pública y el retroceso del Estado de bienestar, atrayendo a sindicatos, jóvenes y miembros del movimiento de los "chalecos amarillos", tradicionalmente enfocado en la oposición al aumento de los precios del combustible.
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Carmen Rodríguez
Editora en Jefe
Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
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