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Estados Unidos enfrenta resistencia de China en su ofensiva económica contra Irán

Estados Unidos intensifica su presión económica contra Irán pero encuentra resistencia en China, que compra el 90% del petróleo iraní y advierte de represalias si se sancionan empresas chinas.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

miércoles, 26 de agosto de 20263 min de lectura
Estados Unidos enfrenta resistencia de China en su ofensiva económica contra Irán
Estados Unidos enfrenta resistencia de China en su ofensiva económica contra Irán

Estados Unidos ha intensificado su presión económica sobre Irán tras el fracaso de los bombardeos militares para lograr sus objetivos estratégicos, pero se encuentra con un obstáculo significativo: la falta de cooperación de China, principal socio comercial de Teherán. La iniciativa, descrita por el secretario del Tesoro Scott Bessent como un "Día D económico", busca aislar financieramente a Irán mediante sanciones secundarias que afecten a sus aliados comerciales.

China compra aproximadamente el 90 por ciento del petróleo iraní y ha advertido públicamente a Washington que tomará medidas de represalia si se incluyen empresas chinas en las nuevas sanciones secundarias relacionadas con Irán. Esta postura complica los esfuerzos estadounidenses, ya que el éxito de la estrategia depende de la cooperación de los principales socios comerciales de Teherán, entre los que también figuran Emiratos Árabes Unidos y Turquía.

Emiratos Árabes Unidos, aliado de Estados Unidos y principal proveedor de mercancías a Irán, anunció la suspensión de sus lazos comerciales con Teherán tras acusar a Irán de lanzar misiles balísticos hacia su territorio. Sin embargo, esta medida aislada no compensa la resistencia de Beijing, cuya participación es crucial dada la magnitud de sus compras de energía iraní.

Estados Unidos ya no dispone de muchos objetivos directos para sancionar, ya que Irán lleva años sometido a múltiples capas de medidas restrictivas, incluyendo las reimpuestas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre debido a los incumplimientos de Teherán respecto al acuerdo nuclear de 2015, del cual Donald Trump se retiró durante su primer mandato. Por ello, la nueva estrategia se centra en cortar los vínculos comerciales de Irán en sectores clave como aviación, transporte marítimo, activos digitales, oro, tecnología y petróleo.

La economía iraní enfrenta una crisis profunda, con inflación entre el 80 y el 90 por ciento y una capacidad industrial mermada tras dos guerras en el último año. A pesar de esto, el régimen islámico ha endurecido su postura, considerando el conflicto una batalla por su supervivencia, lo que ha intensificado su desafío frente a las presiones externas. No hay indicios de un levantamiento popular inminente, y cualquier intento probablemente sería enfrentado con represión.

Existe el riesgo de escalada: si la presión económica comienza a afectar significativamente a Irán, el régimen podría responder atacando infraestructuras energéticas en el Golfo para elevar los costos globales. Por el contrario, si los esfuerzos de Washington fracasan, Trump podría intensificar nuevamente la presión antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre, en un intento por romper el estancamiento actual.

El aspecto más relevante de la iniciativa es que sugiere una menor disposición por parte de Trump a escalar militarmente, aunque la estrategia económica también se presenta como una apuesta arriesgada. Dada la baja probabilidad de que logre poner fin al estancamiento, la llamada "Operación Paria Económico" podría terminar llevando a ambas partes de vuelta a la mesa de negociaciones, tal como ocurrió en rondas previas de tensión.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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