Economía

El arancel de EE.UU. como herramienta de poder geoeconómico y su impacto en República Dominicana

El arancel del 12,5% de EE.UU. responde a una estrategia de poder geoeconómico, no solo al combate del trabajo forzoso, poniendo en riesgo a países dependientes como República Dominicana.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

lunes, 27 de julio de 20263 min de lectura

La reciente decisión de la administración Trump de imponer un arancel del 12,5% a varios países bajo el pretexto de combatir el trabajo forzoso responde, en realidad, a una estrategia más amplia de uso del comercio como instrumento de poder geopolítico. Este enfoque refleja la fusión entre política económica y seguridad nacional, donde aranceles, cadenas de suministro y flujos financieros se convierten en herramientas de presión internacional.

Según analistas como Josh Lipsky y Jeffry Frieden, la justificación del trabajo forzoso funciona principalmente como un mecanismo de legitimación jurídica, especialmente tras los desafíos legales que limitaron la capacidad del Ejecutivo estadounidense para imponer aranceles por motivos puramente económicos. Al invocar la seguridad nacional, Washington encuentra una base más sólida para sustentar medidas restrictivas.

El verdadero motor detrás de esta política es la rivalidad estratégica con China y el intento de reconfigurar las cadenas globales de producción para reducir la dependencia de economías rivales. Desde esta perspectiva, el arancel no busca corregir distorsiones comerciales ni proteger trabajadores, sino usar el acceso al mercado estadounidense como moneda de cambio en relaciones transaccionales con otros países.

En la doctrina del trumpismo, todos los participantes en las cadenas globales de valor son vistos como potenciales competidores, independientemente de su relación histórica con EE.UU. Esto borra las categorías tradicionales de aliado, socio o adversario, reemplazándolas por una evaluación estrictamente basada en el balance de beneficios para Washington.

Jeffry Frieden advierte que, aunque estas políticas pueden generar ventajas geopolíticas a corto plazo, conllevan costos significativos: menor eficiencia económica, freno a la innovación, pérdida de credibilidad internacional y inestabilidad política. Además, incentivan a otros países a crear sistemas alternativos de comercio y financiamiento para reducir su vulnerabilidad.

República Dominicana se encuentra en una posición particularmente expuesta debido a su alta dependencia de EE.UU. como destino de exportaciones, principal fuente de inversión extranjera directa, origen del turismo y receptor de remesas laborales. Esta relación, históricamente vista como una ventaja, se convierte desde una óptica geoeconómica en una fuente de vulnerabilidad estructural.

Las teorías de la geoeconomía indican que el poder nace de las asimetrías de dependencia: cuando un país concentra sus vínculos económicos en una sola potencia, pierde autonomía y se vuelve susceptible a presiones externas. Sin el peso ni la escala para influir en decisiones de Washington, República Dominicana opera dentro de su órbita económica con poca capacidad de negociación.

Crear una comisión diplomática para persuadir a EE.UU. resulta insuficiente, ya que el problema no es un malentendido o un error técnico, sino una lógica estructural de poder que prioriza los intereses nacionales estadounidenses sobre las relaciones tradicionales. En este marco, la autonomía de los países pequeños depende cada vez menos de la afinidad política y más de su capacidad para diversificar vínculos económicos.

Compartir artículo

Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

El arancel de EE.UU. como herramienta de poder geoeconómico y su impacto en República Dominicana | Noticias Daily