Salud

Desmontando los mitos más comunes sobre la caída del cabello

Un dermatólogo desmiente cinco mitos sobre la caída del pelo: lavado frecuente, uso de gorras, déficit de vitaminas, rapado y champús anticaída no influyen en la alopecia androgenética.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 11 de octubre de 20263 min de lectura
Desmontando los mitos más comunes sobre la caída del cabello
Desmontando los mitos más comunes sobre la caída del cabello

El Dr. Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, ha aclarado cinco creencias populares sobre la alopecia que carecen de fundamento científico. Según el especialista, la información errónea sobre la caída del pelo ha disminuido gracias al trabajo conjunto de profesionales sanitarios y medios de comunicación.

Lavarse el cabello a diario no provoca mayor caída, ya que el pelo que se observa en el desagüe tras el lavado corresponde a folículos ya muertos, cuyo desprendimiento es parte natural del ciclo capilar. El verdadero riesgo para la salud del cuero cabelludo es la acumulación de sebo y suciedad, que puede obstruir los folículos, generar inflamación y favorecer condiciones como la caspa o la dermatitis seborreica.

Según el tipo de cabello, se recomienda lavarlo diariamente o cada dos días si es graso con dermatitis, cada dos o tres días si es normal y cada tres o cuatro días si es seco, rizado o muy sensible para preservar los aceites naturales. Además, factores como el ejercicio, la contaminación ambiental o el tipo de trabajo pueden influir en la necesidad de higiene capilar.

El uso de gorras, cascos o sombreros no acelera la alopecia androgenética, ya que los folículos pilosos reciben oxígeno y nutrientes a través del flujo sanguíneo, no por respiración directa. Sin embargo, el especialista advierte que un uso inadecuado de estos accesorios —por fricción, tracción continua, humedad o falta de higiene— puede dañar el cuero cabelludo y favorecer la proliferación de bacterias.

En cuanto a la hipovitaminosis, el déficit de vitaminas como B1, B3, B6, K o E no está directamente relacionado con la caída del pelo, aunque la falta de vitamina D y B12 sí puede contribuir a la alopecia nutricional o efluvio telógeno agudo. Por ello, ante una pérdida inusual de cabello, se recomienda un análisis de sangre que evalúe ferritina, zinc, vitamina D y B12. También se debe vigilar la hipervitaminosis de A y E, que puede provocar caídas severas.

Rasurarse el cabello no aumenta su densidad ni vigoriza los folículos, tal como explica el Dr. López Bran: cortar el pelo no afecta su crecimiento ni su salud, ya que la acción solo elimina la parte visible del tallo, sin influir en la raíz. Este mito, al igual que el uso de champús anticaída para aumentar la frondosidad, carece de respaldo científico.

El especialista concluye recomendando una nutrición equilibrada, sueño adecuado, evitar hábitos tóxicos y mantener una vida activa y saludable como medidas preventivas efectivas. Fortalecer la queratina, componente esencial del cabello, refuerza esta protección natural frente a la caída capilar.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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