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Desigualdades estructurales limitan el desarrollo de la juventud dominicana

CEDUCA advierte que las desigualdades estructurales por territorio, género y pobreza limitan el desarrollo de la juventud dominicana, pese a su voluntad de participar y transformar sus comunidades.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

sábado, 15 de agosto de 20264 min de lectura
Desigualdades estructurales limitan el desarrollo de la juventud dominicana
Desigualdades estructurales limitan el desarrollo de la juventud dominicana

El Centro para la Educación y el Desarrollo (CEDUCA) advirtió que el futuro de la juventud dominicana no puede depender de factores como el barrio de nacimiento, los ingresos familiares, el sexo o el acceso casual a oportunidades. Al conmemorarse el Día Internacional de la Juventud, la organización llamó a trascender el reconocimiento simbólico y colocar en el centro del debate las condiciones estructurales que permiten o impiden el pleno desarrollo de las capacidades de las personas jóvenes.

El desempleo juvenil, las barreras para acceder y permanecer en una educación de calidad, la limitada participación en espacios de toma de decisiones y las debilidades de las estructuras locales de juventud continúan marcando la experiencia de miles de jóvenes en el país. Sin embargo, CEDUCA rechazó la narrativa de una juventud apática, señalando que, según su experiencia en foros, procesos formativos y espacios de liderazgo, los jóvenes demuestran voluntad de participar, organizarse y construir soluciones, pero se encuentran con instituciones locales con recursos limitados, mecanismos de participación discontinuos y políticas que no siempre se traducen en acciones concretas en los territorios.

La propia experiencia institucional de CEDUCA en comunidades históricamente afectadas por pobreza, exclusión social y violencia revela cómo estas desigualdades condicionan los proyectos de vida desde edades tempranas. No obstante, la organización también constató que cuando existen formación, acompañamiento, espacios seguros, acceso al deporte y al arte, y posibilidades reales de liderazgo, los adolescentes y jóvenes fortalecen su capacidad para participar, definir sus proyectos de vida y convertirse en referentes comunitarios.

Hablar de "la juventud dominicana" como un bloque homogéneo oculta una realidad esencial: las posibilidades de estudiar, conseguir un primer empleo, acceder a tecnología, desarrollar una vocación artística o deportiva, movilizarse o disponer de tiempo para participar en organizaciones comunitarias varían significativamente según el hogar y el territorio de origen. Aunque el mercado laboral dominicano ha mostrado indicadores generales favorables, las autoridades laborales reconocen que la desocupación juvenil permanece por encima de la media nacional y que el empleo de jóvenes y mujeres requiere atención específica. Además, la informalidad laboral representó el 54.1 % del empleo en 2025, según datos oficiales.

Las desigualdades se profundizan al intersectar edad, género y pobreza. La evidencia recopilada por UNICEF ha mostrado históricamente una mayor incidencia de embarazos adolescentes y uniones tempranas en hogares de menores ingresos, fenómenos vinculados a menores oportunidades educativas y económicas. Los primeros resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, publicados por la Oficina Nacional de Estadística en junio de 2026, vuelven a colocar en la agenda la necesidad de identificar y cerrar las brechas que condicionan el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

CEDUCA enfatizó que una política de juventud efectiva no puede limitarse a becas, emprendimientos o actividades puntuales. Requiere un enfoque que examine las desigualdades acumuladas, identifique quiénes pueden aprovechar las oportunidades existentes, quiénes quedan excluidos y determine qué inversión pública es necesaria para reducir esa brecha. En este sentido, la organización destacó la dimensión presupuestaria: para 2025, el presupuesto aprobado del Ministerio de la Juventud fue de RD$754.7 millones, mientras que la Ley General de Juventud 49-00 establece que se deben asignar recursos equivalentes al 1 % del presupuesto nacional para políticas dirigidas a este sector.

Actualmente, el Ministerio de la Juventud trabaja en el Plan de Acción 2025-2030 del Plan Nacional de Juventudes, tras realizar consultas territoriales y mesas interinstitucionales para definir prioridades en educación, empleo, salud, justicia e inclusión social y política. El principal desafío, según se señala, no es producir nuevos diagnósticos, sino convertir esas prioridades en responsabilidades institucionales, presupuestos definidos, indicadores medibles y resultados que se reflejen en la vida cotidiana de las juventudes.

Las violencias afectan de manera diferenciada a jóvenes según su género. Para muchas adolescentes y mujeres jóvenes, la violencia de género, las uniones tempranas, el embarazo adolescente, el acoso y las agresiones sexuales forman parte de un continuo de vulnerabilidades que, en casos extremos, puede culminar en feminicidio. Ante esta situación, el Estado dominicano reforzó durante 2026 sus mecanismos interinstitucionales de prevención, protección y respuesta frente a la violencia contra mujeres, adolescentes y niñas. Los varones jóvenes, por su parte, enfrentan otras dimensiones de esta problemática, relacionadas con distintas formas de violencia y exclusión que requieren respuestas específicas.

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Francisco Herrera
Sobre el autor

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.

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