Economía

La desigualdad en República Dominicana: avances y desafíos persistentes

Aunque el PIB per cápita creció de US$2,831 a US$11,059 entre 2000 y 2025, el 10% más rico aún recibe casi 12 veces más ingreso que el 10% más pobre en República Dominicana.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

jueves, 1 de octubre de 20263 min de lectura

La República Dominicana ha experimentado un crecimiento económico sostenido durante las últimas décadas, pero la distribución de sus beneficios sigue siendo un desafío central para el desarrollo inclusivo del país. Aunque el ingreso promedio ha aumentado significativamente, las disparidades entre distintos sectores de la población persisten, lo que exige políticas públicas orientadas a reducir la brecha de desigualdad.

Entre 2000 y 2025, el PIB per cápita pasó de aproximadamente US$2,831 a US$11,059, según datos del Banco Mundial, reflejando una expansión económica impulsada por sectores como el turismo, las remesas, las zonas francas, la construcción y los servicios financieros. Este crecimiento posicionó a la República Dominicana como una de las economías más dinámicas de América Latina y el Caribe durante el período.

Sin embargo, el aumento del ingreso promedio no se tradujo en una participación equitativa en todos los hogares. El indicador más utilizado para medir la desigualdad, el coeficiente de Gini, muestra una mejora significativa en el largo plazo: pasó de 0.513 en 2000 a 0.386 en 2024, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE). El Banco Mundial registra una tendencia similar, con una reducción de 51.5 a 39.0 puntos en el mismo período.

Aunque la tendencia general indica una disminución de la desigualdad, esta no ha sido lineal, y persisten concentraciones importantes de ingreso en los estratos más altos. En 2024, el 10% de la población con mayores ingresos recibió el 29.8% del ingreso familiar oficial, según la ONE, mientras que el primer decil (10% más pobre) obtuvo apenas el 2.5%.

Esta disparidad significa que el 10% más rico recibió casi 12 veces la participación del 10% más pobre, una relación que refleja una concentración significativa del ingreso, pese a los avances observados. En el año 2000, ese mismo grupo concentraba aproximadamente el 40% del ingreso, lo que indica una reducción, pero no una eliminación, de la brecha.

Los expertos coinciden en que el crecimiento económico debe ir acompañado de una ampliación de las oportunidades mediante inversiones sostenidas en educación, salud pública, transporte colectivo, vivienda, infraestructura, seguridad social y generación de empleos formales y productivos. Solo así se podrá asegurar que la expansión de la producción y el empleo se traduzca en mejores condiciones de vida para una proporción cada vez mayor de la población.

Para análisis internos, se recomienda priorizar las estadísticas oficiales de la ONE, mientras que los datos del Banco Mundial son útiles para comparaciones internacionales, teniendo en cuenta las diferencias metodológicas que pueden explicar variaciones entre ambas fuentes.

Compartir artículo

Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.