Salud

Cómo reducir el calor en casa y proteger tu piel durante olas de calor

Aprende cómo reducir el calor en tu casa y proteger tu piel durante olas de calor con estrategias respaldadas por la OMS y CDC.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 21 de septiembre de 20264 min de lectura
Cómo reducir el calor en casa y proteger tu piel durante olas de calor
Cómo reducir el calor en casa y proteger tu piel durante olas de calor

El calor acumulado en las viviendas durante el día puede afectar el descanso y la salud de la piel, incluso cuando se está dentro de casa, según advierten expertos en salud y meteorología. En República Dominicana, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) mantiene vigente la advertencia por temperaturas calurosas, acompañadas de aguaceros, tronadas y una ligera concentración de polvo del Sahara, lo que aumenta la sensación de incomodidad en los hogares.

La combinación de altas temperaturas y humedad dificulta la evaporación del sudor, prolongando la sensación de calor y aumentando el riesgo de irritaciones cutáneas. Uno de los errores más comunes es abrir todas las ventanas durante las horas de mayor calor, lo que puede empeorar la situación al permitir que entre más aire caliente del exterior.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener cerradas las ventanas cuando la temperatura exterior sea superior a la interior y usar persianas, contraventanas o cortinas para bloquear la radiación solar directa. Cuando el aire exterior se enfrie, especialmente después del anochecer, abrir las ventanas estratégicamente ayuda a expulsar el calor acumulado y renovar el aire interior.

Los equipos eléctricos encendidos también contribuyen al aumento de la temperatura interna. Televisores, computadoras, luces y otros electrodomésticos generan calor, por lo que la OMS sugiere apagar aquellos que no se estén utilizando durante los períodos de altas temperaturas. Asimismo, mantener cerradas las cortinas en las ventanas expuestas al sol reduce significativamente la carga térmica que ingresa a la vivienda.

La ventilación debe usarse de forma estratégica: abrir ventanas en puntos opuestos de la casa cuando el aire exterior esté más fresco que el interior favorece la circulación y la expulsión del aire caliente. Los ventiladores pueden mejorar la sensación térmica, pero la OMS indica que su uso es efectivo solo cuando las temperaturas están por debajo de 40 °C.

Para quienes cuentan con aire acondicionado, la OMS recomienda combinarlo con un ventilador y fijar el termostato en 27 °C, lo que puede hacer que el ambiente se sienta aproximadamente cuatro grados más fresco debido al movimiento del aire. Este enfoque optimiza el confort sin un gasto excesivo de energía.

El dormitorio requiere atención especial para garantizar un buen descanso. Se aconseja refrescarlo antes de acostarse, reducir las fuentes de calor, usar ropa de cama ligera y aprovechar la ventilación nocturna. Dormir en un ambiente fresco mejora la calidad del sueño y reduce el estrés térmico en el cuerpo.

Cuando el sudor no se evapora eficientemente debido a la humedad, aumenta el riesgo de problemas de piel. La sudoración prolongada con ropa húmeda puede provocar irritaciones como el sarpullido por calor (miliaria), que se manifiesta con pequeños granos o ampollas en el cuello, pecho, ingle, debajo de los senos y pliegues de los codos, según explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

El ambiente cálido y húmedo también favorece el crecimiento de hongos, aumentando el riesgo de infecciones como la tiña y la tiña versicolor. La Academia Americana de Dermatología advierte que estos hongos prosperan en pliegues de la piel donde hay sudoración abundante, especialmente en climas tropicales.

Para mitigar estos efectos, se recomiendan medidas simples pero efectivas al llegar a casa: cambiarse la ropa húmeda, ducharse con agua fresca, usar prendas ligeras y holgadas, y mantener secos los pliegues de la piel. Estas prácticas reducen la irritación y ayudan al cuerpo a regular su temperatura.

Incorporar hábitos diarios puede disminuir el calor acumulado en el hogar: bloquear la entrada directa del sol con cortinas o persianas durante las horas pico, mantener las ventanas cerradas cuando haga más calor afuera que adentro, abrirlas cuando la temperatura exterior descienda, apagar equipos eléctricos innecesarios y aprovechar la ventilación nocturna para refrescar los espacios.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.