Economía

China lidera el nuevo mercantilismo global con superávits y dominio tecnológico

China lidera el nuevo mercantilismo con dominio tecnológico, superávits persistentes y control de cadenas de suministro críticas, según análisis de Bridgewater y CFR.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

domingo, 26 de julio de 20263 min de lectura

El mundo enfrenta una nueva era de mercantilismo donde las políticas económicas priorizan tanto la seguridad nacional como la prosperidad, según análisis de expertos en relaciones internacionales. Este enfoque, que combina poder económico con capacidad de coerción, está redefiniendo las dinámicas entre las grandes potencias, particularmente entre China, Estados Unidos y la Unión Europea.

China se posiciona como el actor más fuerte en este nuevo escenario mercantilista actual, superando a EE.U.EE.UU. y la UE en varios indicadores clave. Su economía, comparable en tamaño a la de Estados Unidos, lidera en tecnologías estratégicas como la inteligencia artificial y posee un sector manufacturero cuyo valor agregado en 2024 casi igualó al de EE.UU. y la eurozona combinados.

El dominio chino se sustenta en tres pilares: autosuficiencia estratégica, poder de monopolio y capacidad de mercado. En 2025, su ahorro nacional bruto representó el 43% del PIB, frente al 17% de EE.UU., mientras que su fuerza laboral y capacidad de inversión superan significativamente a las de Occidente. China también controla cadenas de suministro críticas en energías renovables, baterías de iones de litio, tierras raras y construcción naval, creando puntos de estrangulamiento que ha utilizado eficazmente en disputas comerciales.

Vulnerabilidades complementarias entre bloques

Según análisis de Bridgewater Associates de octubre de 2025, EE.UU. es autosuficiente en energía fósil pero limitado en expansión eléctrica, mientras que China domina la electricidad mediante carbón y renovables pero depende de importaciones de petróleo y gas, una vulnerabilidad expuesta por conflictos como el con Irán. Esta interdependencia crea un equilibrio de poder basado en fortunas y debilidades complementarias.

El poder coercitivo chino deriva de su capacidad para suministrar bienes críticos que otros no pueden producir, lo que reduce su vulnerabilidad a presiones externas y le permite ejercer influencia sobre sus socios comerciales. Su alto grado de autosuficiencia industrial y tecnológica la convierte en un actor resistente a la coerción ajena, mientras su enorme mercado interno atrae a países que buscan acceso a sus consumidores.

Señales de un 'segundo choque de China'

Según Brad Setser del Consejo de Relaciones Exteriores, en conversación con Markus Brunnermeier de Princeton, China muestra características de un nuevo fenómeno económico. Su cuenta corriente presenta un superávit manufacturero equivalente al 2% del PIB mundial, aproximadamente el doble del máximo histórico de Japón. Más significativamente, sus inversiones extranjeras netas muestran un ingreso negativo inexplicable de US$125.000 millones, cuando debería generar un superávit de US$100.000 millones según sus US$4 billones en activos extranjeros.

Esta discrepancia lleva a Setser a concluir que el renminbi está actualmente infravalorado en torno al 30%, manteniendo una práctica típica del mercantilismo: superávits comerciales y por cuenta corriente persistentes que obligan a otros países a absorber déficits compensatorios, generando tensiones en el sistema comercial global.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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