Educación

El alto costo de los útiles escolares en República Dominicana afecta a miles de familias

El costo de los útiles escolares en República Dominicana supera el salario mínimo, obligando a familias a elegir entre educación y alimentación, mientras denuncian prácticas editoriales que limitan el acceso a libros usados y kits estatales insuficientes.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

domingo, 6 de septiembre de 20263 min de lectura
El alto costo de los útiles escolares en República Dominicana afecta a miles de familias
El alto costo de los útiles escolares en República Dominicana afecta a miles de familias

El inicio del año escolar en República Dominicana se ha convertido en una carga financiera significativa para millones de familias, pues los gastos en útiles y materiales escolares superan ampliamente los ingresos de muchos hogares, especialmente aquellos que dependen del salario mínimo.

Según denuncias ciudadanas y análisis sociales, el costo de la lista de útiles para un solo hijo puede superar los RD$ 15,000 o RD$ 20,000, montos equivalentes o superiores al salario mínimo mensual en el país. Esto obliga a padres y madres a tomar decisiones difíciles, como elegir entre comprar libros de texto o garantizar la alimentación básica de la familia durante la semana.

El problema no radica únicamente en el costo elevado, sino en las prácticas que, según críticos, limitan el acceso a alternativas más económicas. Se denuncia que algunas editoriales modifican ligeramente los textos —cambiando portadas, reordenando páginas o imponiendo ediciones de un solo uso— con el propósito de invalidar el mercado de libros usados y forzar la compra anual de nuevos materiales.

Esta situación genera un ciclo de endeudamiento y gasto innecesario, pues los libros adquiridos suelen desecharse al año siguiente, convirtiéndose en residuos prácticamente inmediatos. Se estima que miles de millones de pesos se destinan anualmente a esta cadena de consumo, mientras que los recursos invertidos en campañas de relaciones públicas y burocracia editorial parecen superar los destinados a la mejora real del acceso educativo.

Por otro lado, los kits escolares distribuidos por el Estado mediante el MINERD suelen llegar tarde, incompletos o con calidad deficiente, lo que reduce su impacto como medida de alivio. Asimismo, instituciones como Pro Consumidor son percibidas como pasivas frente a estas prácticas, sin intervenir de manera efectiva para proteger los derechos de los consumidores en el ámbito educativo.

Los críticos señalan que esta realidad contradice el principio constitucional de educación como derecho fundamental, convirtiendo lo que debería ser un acceso equitativo en un privilegio condicionado al poder adquisitivo. Advierten que, sin una intervención estatal firme que regule los precios, fomente la edición sostenible y garantice materiales de calidad y acceso universal, el sistema educativo seguirá perpetuando desigualdades desde el primer día de clases.

La pregunta que persiste en el debate público es cuándo la asignación del 4% del PIB a la educación se traducirá en un alivio tangible para las familias, garantizando no solo la cobertura, sino la calidad y la equidad en el acceso a los recursos necesarios para aprender.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.