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Alexis Gómez Rosa: Pionero del haiku dominicano que fusionó Oriente y Caribe

Alexis Gómez Rosa (1950-2019) fue el pionero dominicano del haiku, fusionando tradición japonesa con sensibilidad caribeña en obras como 'Trueno robado'.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

domingo, 6 de septiembre de 20263 min de lectura

Alexis Gómez Rosa (1950-2019) fue el primer escritor dominicano en cultivar el haiku con profundidad y autenticidad, llevando esta forma poética japonesa a raíz en Quisqueya. Licenciado en Letras por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y con una maestría en Literatura Hispanoamericana de la New York University, Gómez Rosa publicó en 2013 su obra Trueno robado, un muestrario que marcó un hito en la literatura dominicana.

Su enfoque estuvo guiado por la esencia del haiku como «instantánea poética» que captura el «aquí y el ahora», según Matsuo Bashō, y como «boceto de la vida» según Masaoka Shiki. Para Gómez Rosa, el haiku no era un ejercicio intelectual, sino un acto de contemplación profunda, alineado con la visión de Octavio Paz, quien lo definía como una «cápsula lírica capaz de significar mucho diciendo lo mínimo».

Una voz caribeña en la tradición del haiku

Gómez Rosa se destacó por abrir una vía caribeña al haiku, integrando elementos de la flora, fauna, identidad dominicana y su experiencia personal entre República Dominicana y Estados Unidos. En sus versos, logró trasplantar el haiku-dô (el camino del haiku) a un contexto insular, sin perder la esencia del género, conocida como haimi (el alma del haiku).

En su poema Boronas de pan reúno, sobre el tablón, senda de hormigas, el poeta adopta una postura no invasiva: el «yo» se integra al escenario como un elemento más del acto contemplativo. Esta pieza carece de kigo (palabra estacional), situándola en la tradición del muki (haiku sin referencia estacional), y refleja los principios de wabi-sabi y aware, valores centrales en la estética japonesa que él reinterpretó desde su sensibilidad caribeña.

Haiku como camino de presencia y silencio

Otro ejemplo representativo es su haiku Olor a membrillo. En la cesta dormida estalla el sol, donde Gómez Rosa emplea la yujuxtaposición y la sugestión para evocar una experiencia sensorial profunda. El aroma del membrillo, la luz del mediodía y el silencio de la cesta crean un momento de satori (iluminación repentina), marcado por el kireji (pausa o cesura) que estructura el ritmo del poema.

Como señala el ensayista español Vicente Haya en su obra Aware, el haiku nace no del cálculo, sino de la vivencia directa: solo quien ha experimentado ese aware —una emoción profunda ante un suceso vivido— puede crear un haiku auténtico. Gómez Rosa encarnó esta premisa, convirtiendo su poesía en un camino de peregrinaje interior.

Heredero espiritual de Kobayashi Issa, Gómez Rosa rompió con la estructura purista cuando era necesario para conservar el alma del haiku, enalteciendo lo insignificante y encontrando grandeza en lo cotidiano. Su obra no solo enriqueció la poesía dominicana, sino que abrió un camino para futuros poetas interesados en el haiku como forma de atención plena y conexión con lo efímero.

Alexis Gómez Rosa dejó sembrada en las letras dominicanas una ruta por el haiku que continúa inspirando. Su legado vive en cada verso que invita a detenerse, observar y descubrir el universo en un grano de arena, tal como él lo hizo desde Quisqueya hacia el mundo.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.