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Violencia infantil en República Dominicana: más de la mitad de niños sufre disciplina violenta

Más del 54% de niños dominicanos entre 1 y 14 años sufre disciplina violenta, según UNICEF, revelando una pedagogía de control arraigada en normas de género y pobreza.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

jueves, 8 de octubre de 20262 min de lectura
Violencia infantil en República Dominicana: más de la mitad de niños sufre disciplina violenta
Violencia infantil en República Dominicana: más de la mitad de niños sufre disciplina violenta

El hogar, que debería ser el espacio más seguro para el desarrollo infantil, se ha convertido en el principal escenario de una violencia silenciosa y normalizada en la República Dominicana. Según datos de la encuesta ENHOGAR-MICS presentados por UNICEF, el 54.9% de los niños de entre 1 y 14 años en el país ha experimentado métodos violentos de disciplina, una cifra que aumenta alarmantemente al 61.4% entre los menores de 3 y 4 años.

Estas prácticas, frecuentemente justificadas bajo la apariencia de amor, protección o "buena educación", revelan una pedagogía del control que trasciende el castigo físico. Los datos indican que se perpetúan dinámicas de agresión psicológica y restricciones que tienen como raíz fundamental las normas restrictivas de género y el intento de controlar, desde la primera infancia, la autonomía de las niñas.

Esta estructura de control se manifiesta de forma sutil en la vida cotidiana: las niñas enfrentan expectativas rígidas sobre su apariencia, una asignación desigual de tareas domésticas y severas limitaciones a su movilidad en comparación con los varones de su misma edad. El cuidado del cuerpo femenino, en muchos casos, comienza con el dolor físico infligido por quienes deberían protegerlas, enseñándoles desde temprana edad que sus cuerpos y decisiones no les pertenecen.

El problema no es aislado ni exclusivo de la República Dominicana. Refleja una crisis estructural que se extiende por América Latina y el Caribe, donde las prácticas coercitivas y el castigo físico suelen camuflarse bajo narrativas de "corrección" o "amor". Existe una brecha significativa entre lo que se piensa y lo que se hace: los hogares con menores recursos económicos o bajo nivel educativo tienen 1.4 veces más probabilidades de recurrir a la disciplina violenta.

A pesar de la gravedad de la situación, cerca de 2 de cada 5 niños en la región carecen de protección legal explícita que prohíba el castigo corporal en el hogar. Esto deja la disciplina a merced de pautas culturales obsoletas, sin marcos legales claros que garanticen su seguridad y derecho al desarrollo integral.

Los expertos coinciden en que es urgente desmontar esta pedagogía del golpe y el enderezamiento forzado. La disciplina no puede seguir siendo sinónimo de sumisión, ni el cuidado puede continuar siendo el disfraz del control. Se requiere un enfoque integral que combine reforma legal, sensibilización comunitaria y apoyo a las familias para promover prácticas de crianza basadas en el respeto y los derechos humanos.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.