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Tecnologías emergentes y educación virtual: avances y desafíos postpandemia

La pandemia aceleró el uso de tecnologías digitales en educación, pero su impacto en la calidad del aprendizaje sigue siendo debatido entre avances en accesibilidad y desafíos en interacción y metodología.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

viernes, 9 de octubre de 20263 min de lectura
Tecnologías emergentes y educación virtual: avances y desafíos postpandemia
Tecnologías emergentes y educación virtual: avances y desafíos postpandemia

La pandemia de COVID-19 aceleró de forma sin precedentes la adopción de herramientas digitales en ámbitos laborales, educativos y de comunicación a escala global. Entre estas, los códigos QR y las videollamadas, aunque ya existentes, experimentaron un auge sin precedentes y continúan siendo relevantes en la etapa postpandemia.

Durante el confinamiento, plataformas como Zoom y Google Meet se consolidaron como pilares de la comunicación, la docencia, el teletrabajo y las reuniones grupales, demostrando una efectividad formidable. Asimismo, aplicaciones como WhatsApp, Facebook, TikTok, YouTube, Instagram y Snapchat fueron ampliamente utilizadas por particulares, universidades y empresas para mantener la conectividad.

Este aumento en el uso de plataformas digitales contribuyó a mantener el ritmo de las economías mundiales, resultando vital para la reapertura y recuperación de la actividad económica. Además, el uso masivo de estas tecnologías impulsó el desarrollo de lo que se conoce como tecnologías emergentes, cuya expresión más destacada es la inteligencia artificial, lo que ha generado debates sobre la necesidad de establecer marcos regulatorios para su uso y divulgación.

Las tecnologías emergentes, que incluyen inteligencia artificial, realidad virtual, aprendizaje automático, computación cuántica, robótica y biotecnología, representan innovaciones de nueva generación con integración transversal en sectores como educación, industria, medicina y comunicación. Su expansión ha estado impulsada por el uso intensivo de Internet en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

En el ámbito educativo, estas tecnologías han transformado los procesos de enseñanza-aprendizaje al permitir la personalización de la educación según las necesidades individuales del alumnado. Sin embargo, surge la pregunta crítica sobre el impacto real en la calidad del proceso educativo, más allá de la mera adopción tecnológica.

Aunque la educación virtual ha mejorado la accesibilidad y eficacia al ofrecer flexibilidad, acceso equitativo a recursos, reducción de costos y desarrollo de competencias digitales, persisten desafíos significativos. Entre ellos, la sustitución de la presencialidad por la virtualidad sin transformación metodológica ha generado un distanciamiento del contacto sensitivo entre estudiantes y docentes, afectando la experiencia de aprendizaje.

Las desventajas identificadas incluyen la restringida interacción personal, la baja efectividad comunicativa, la pérdida de interacción social, la ausencia de supervisión directa, la conexión inestable a Internet, la pobre familiaridad tecnológica de algunos estudiantes y los costos ocultos asociados a la conectividad. Estos factores pueden generar frustración, aumentar la carga financiera y afectar negativamente la salud mental del alumnado.

Además, ciertas asignaturas requieren necesariamente un enfoque presencial para su adecuada comprensión. La sobrepoblación en cursos virtuales también deteriora la calidad: se sugiere que un curso virtual no debería superar los 15 alumnos para mantener efectividad. La falta de horarios fijos, la desmotivación por materiales poco atractivos y las distracciones constantes contribuyen a estigmas de baja formación y dudosa rigurosidad académica.

En conclusión, mientras que la virtualidad ofrece ventajas innegables en términos de conveniencia, flexibilidad y acceso, su éxito depende de una integración pensada que preserve la calidad pedagógica, el contacto humano y el bienestar del estudiante, evitando que la tecnología reemplace, en lugar de potenciar, el proceso educativo.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.