Política

Suecia vota en elecciones históricas: extrema derecha podría entrar al gobierno por primera vez

Suecia vota en elecciones históricas: la extrema derecha podría entrar al gobierno por primera vez mientras la izquierda intenta regresar al poder en un escenario de extrema igualdad.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

domingo, 13 de septiembre de 20264 min de lectura

Los suecos acudieron a las urnas este domingo en unas elecciones generales marcadas por una competencia extremadamente ajustada, donde la extrema derecha aspira a entrar por primera vez al gobierno mientras la izquierda intenta recuperar el poder tras años en la oposición.

Los Demócratas de Suecia (SD), formación ultraderechista que ha crecido significativamente en los últimos años, podrían formar parte del Ejecutivo nacional si el bloque de derecha logra imponerse, un escenario que representaría un cambio histórico en la política sueca, tradicionalmente dominada por el consenso y la exclusión de partidos considerados fuera del arco constitucional.

Los centros de votación abrieron a las 08:00 hora local y cerraron a las 20:00. Los primeros sondeos a pie de urna se conocieron al cierre, mientras que los resultados oficiales más confiables se esperan tras el avance del escrutinio, particularmente debido al alto volumen de votos anticipados.

Más de 3,6 millones de los aproximadamente ocho millones de ciudadanos convocados ya habían votado de forma anticipada, una cifra récord que representa un 30% más que en 2022, según la Autoridad Electoral sueca. Esta elevada participación anticipada ha generado dificultades logísticas, con Postnord reportando problemas para entregar algunos votos a tiempo en distintos puntos de Estocolmo, lo que podría retrasar parte del recuento.

La contienda se presenta más cerrada que en elecciones recientes. Mientras que hace dos semanas la ventaja del bloque de centroizquierda superaba los diez puntos, los sondeos citados por EFE sitúan ahora la diferencia entre bloques entre 0,5 y 5,6 puntos, lo que alimenta el temor a un resultado sin ganador claro, como ocurrió en 2018 y 2022, cuando el desenlace dependió incluso del recuento de votos emitidos desde el extranjero.

Magdalena Andersson, líder del Partido Socialdemócrata y cabeza de la oposición de centroizquierda, mantiene una ventaja en las encuestas, pero mucho más reducida que en semanas previas. Ha declarado que está dispuesta a cooperar con todas las fuerzas políticas excepto con el SD, aunque su bloque enfrenta dificultades internas: el Partido de Centro ha descartado apoyar un gobierno que incluya al Partido de Izquierda, mientras esta última rechaza limitarse a un rol de apoyo parlamentario externo.

Por su parte, el primer ministro saliente Ulf Kristersson, líder de una coalición de conservadores, liberales y democristianos, ha abierto la puerta a incluir al SD en un futuro gobierno, un movimiento políticamente significativo en un país donde durante años los principales partidos mantuvieron distancia respecto a esa formación. El SD fue la segunda fuerza más votada en las elecciones anteriores y ha respaldado parlamentariamente al gobierno de Kristersson durante la legislatura actual.

La posibilidad de que el SD entre al Ejecutivo divide al electorado. Para algunos, representa una amenaza a la tradición política sueca y al modelo de bienestar asociado durante décadas con los socialdemócratas. Para otros, su creciente peso electoral debe reflejarse en las estructuras de poder si obtiene suficiente respaldo en las urnas.

La campaña ha estado dominada por temas como seguridad, inmigración, costo de vida, sanidad y educación. La violencia vinculada a bandas criminales ha aumentado en los últimos años, colocando la seguridad en el centro del debate. Asimismo, la inmigración ha ganado peso impulsada por el discurso del SD, que aboga por una política más restrictiva.

Sin embargo, otros asuntos han tenido poca presencia. Electores consultados durante la jornada señalaron la escasa atención al cambio climático, el medio ambiente, la guerra en Ucrania y la política exterior, pese a que Suecia ingresó a la OTAN en 2024 tras abandonar décadas de no alineamiento militar tras la invasión rusa de Ucrania.

El resultado de estas elecciones podría marcar un antes y un después en la política sueca, reflejando un realineamiento ideológico donde temas como identidad nacional y seguridad han desplazado parcialmente a otras preocupaciones tradicionales del debate público.

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.