news

Obesidad infantil se cuadruplica desde 1990: OMS publica nuevas directrices globales

La obesidad infantil se ha cuadruplicado desde 1990, afectando a 170 millones de niños y adolescentes en 2024. La OMS publica nuevas directrices que priorizan el tratamiento integral sobre medicamentos o cirugía.

Isabella Santos

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

jueves, 8 de octubre de 20263 min de lectura

La obesidad entre niños y adolescentes se ha cuadruplicado a nivel mundial desde 1990, pasando de un 2% a un 8% en la población de cinco a 19 años, según datos publicados este jueves por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2024, aproximadamente 170 millones de menores vivían con obesidad: 70 millones entre cinco y nueve años, y 100 millones entre diez y 19 años.

La OMS advierte que la obesidad infantil no solo incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras patologías no transmisibles, sino que también conlleva consecuencias psicosociales significativas, incluyendo estigma, discriminación, acoso, baja autoestima y dificultades en el rendimiento escolar y la calidad de vida.

Enfoque terapéutico basado en evidencia y edad

Para menores de diez años, la OMS no recomienda el uso de medicamentos debido a la escasa evidencia sobre su eficacia y seguridad a largo plazo, particularmente en cuanto al crecimiento, desarrollo fisiológico y salud mental. La revisión científica detrás de las directrices no encontró estudios farmacológicos en niños menores de seis años, y apenas siete estudios evaluaron metformina y uno liraglutida en el grupo de seis a nueve años.

En adolescentes de diez a 19 años, los fármacos pueden considerarse únicamente como segunda línea, cuando un programa supervisado de cambio de estilo de vida no ha logrado los resultados esperados. Entre las opciones estudiadas se encuentran los agonistas del receptor GLP-1, aunque la guía señala que aún existen interrogantes sobre sus efectos a largo plazo en esta población.

La cirugía bariátrica tampoco se indica para menores de diez años. En casos de obesidad grave en adolescentes, puede evaluarse bajo condiciones estrictas y multidisciplinarias.

Tratamiento integral y personalizado como pilar central

Según Luz María de Regil, directora del Departamento de Nutrición de la OMS, "la base del tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes no son los medicamentos ni la cirugía, sino el acceso a un apoyo integral que permita una alimentación saludable, actividad física y cambios de comportamiento sostenibles".

Las nuevas directrices promueven una atención adaptada a la edad, salud, contexto cultural y circunstancias familiares, con un enfoque que trasciende la simple reducción de peso para priorizar la mejora de la salud, el funcionamiento diario y el bienestar a largo plazo.

En materia de alimentación, se recomiendan planes estructurados y supervisados por profesionales de nutrición, considerando preferencias alimentarias, horarios de comidas y recursos disponibles. Se reconoce que las familias de bajos ingresos enfrentan mayores barreras para acceder a opciones saludables.

La actividad física debe ajustarse a los intereses y capacidades de cada niño. Para mayores de cinco años, se sugieren al menos 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo tres veces por semana. Se priorizan actividades agradables, informales y no competitivas para fomentar la adherencia.

Salud mental y entorno como componentes esenciales

La OMS subraya la interconexión entre salud mental y obesidad: ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en la regulación emocional pueden contribuir a hábitos alimentarios poco saludables y sedentarismo, mientras que el estigma y el acoso agravan el malestar emocional. Por ello, se recomienda abordar ambos aspectos de forma temprana, conjunta y sin culpabilizar al niño.

Las herramientas digitales, como aplicaciones de ejercicio o videojuegos activos, pueden ser útiles bajo supervisión adulta en niños mayores de dos años, aunque su eficacia aún requiere más evidencia.

Finalmente, la OMS enfatiza que tratar casos existentes no basta: se necesitan políticas públicas que mejoren el acceso a alimentos saludables y espacios para actividad física, incluyendo medidas regulatorias, fiscales y acciones en educación, planificación urbana, transporte y protección social.

Compartir artículo

Isabella Santos
Sobre el autor

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

Apasionada del deporte dominicano. Cubre béisbol de Grandes Ligas, baloncesto y eventos deportivos nacionales. Comunicadora social de PUCMM.