Salud

No tomar vacaciones en verano puede aumentar estrés y ansiedad, advierten expertos

Expertos advierten que no poder tomar vacaciones en verano aumenta estrés, ansiedad y sensación de exclusión social, especialmente por presión cultural y comparación en redes sociales.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

martes, 21 de julio de 20263 min de lectura

El verano, tradicionalmente asociado con descanso y esparcimiento, puede convertirse en una fuente significativa de estrés y ansiedad para quienes no pueden permitirse ir de vacaciones, según advirtieron varios expertos en salud mental consultados por EFE. La presión social, la comparación constante y las expectativas culturales alrededor del ocio estival generan un impacto negativo en el bienestar psicológico de una parte importante de la población.

Mariela Checa, decana del Colegio de Psicología de Andalucía Oriental, explicó que "percibir que la mayoría de personas se encuentran descansando o realizando actividades sociales y que tú no puedas, hace que aumente la sensación de irritabilidad y de ansiedad". Este estado emocional no solo afecta el ánimo, sino que también se traduce en menor motivación, mayor cansancio y agotamiento, factores que, según la experta, pueden desencadenar un riesgo elevado de síndrome de quemado (burnout), especialmente cuando el estrés se vuelve crónico y laboral.

Según Checa, la situación económica influye directamente en el bienestar psicológico durante el verano, ya que muchas personas asocian necesariamente el descanso con viajar o gastar dinero. Esta percepción genera una presión social que resulta particularmente difícil de manejar para aquellos que no disponen de los recursos necesarios. La experta enfatizó la importancia de normalizar que el descanso no tiene por qué estar vinculado al gasto económico ni a desplazamientos, promoviendo una visión más inclusiva y realista del ocio veraniego.

Elvira de Céspedes, psicóloga general sanitaria, añadió que el verano puede generar un conflicto interno cuando la realidad personal no coincide con el modelo socialmente esperado. "Con esa comparación, la persona empieza a sentirse más pequeñita o empieza a tener un miedo a no ser como los demás, llegando a padecer síntomas de mucha irritabilidad, negatividad y envidia al no cumplir las expectativas que se tenía", señaló. Estas emociones, según la profesional, son más difíciles de gestionar debido a su naturaleza incómoda y al sentimiento de frustración que generan al no poder vivir el verano deseado.

De Céspedes también destacó que algunas personas experimentan vergüenza por no irse de vacaciones, temiendo ser juzgadas por no cumplir con ese "cuadrado social" impuesto por normas culturales no escritas. Para mitigar estos efectos, recomendó a quienes no van a tener vacaciones este verano: redefinir el concepto de descanso, mantener horarios regulares de sueño y actividad física, limitar la exposición a comparaciones en redes sociales y buscar actividades de ocio de bajo costo que permitan recargar energías sin generar presión financiera.

María del Carmen Gomariz, otra psicóloga consultada, advirtió sobre el papel amplificador de las redes sociales en este fenómeno. Según explicó, la exposición constante a imágenes de viajes, playas y actividades de ocio en plataformas digitales genera un malestar significativo en quienes no pueden acceder a esas experiencias. "Si por su condición económica, laboral o personal no pueden salir de su ciudad, puede ser un motivo de insatisfacción, infelicidad, insuficiencia y sufrimiento para ellos", afirmó, subrayando que la comparación social en entornos digitales puede ser particularmente dañina cuando se vive como una exclusión involuntaria.

Los expertos coincidieron en que abordar este fenómeno requiere tanto un cambio individual como colectivo: por un lado, fomentar estrategias personales de autocuidado y gestión emocional; por otro, desafiar las narrativas sociales que equiparan el verano válido únicamente con el consumo y el desplazamiento. Reconocer que el descanso puede tomar muchas formas —desde una caminata en el parque hasta leer un libro en casa— es esencial para proteger la salud mental durante los meses más cálidos del año.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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