El Mundial 2026: quiénes ganaron y quiénes perdieron económicamente
El Mundial 2026 generó miles de millones en ingresos, beneficiando a FIFA, patrocinadores y televisoras, mientras aficionados enfrentaron altos costos y ciudades vieron ganancias temporales.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
El Mundial 2026 se consolidó como el torneo más grande de la historia del fútbol, con la participación de 48 selecciones y más de 100 partidos disputados en Estados Unidos, México y Canadá. Este formato ampliado generó una enorme actividad económica alrededor del deporte, moviendo miles de millones de dólares entre organizaciones, empresas, patrocinadores y aficionados.
La FIFA fue el principal ganador económico del torneo, gracias al aumento de ingresos derivado de la venta de derechos de televisión, acuerdos comerciales, patrocinios, paquetes de lujo, entradas y servicios exclusivos. La expansión a 48 equipos incrementó el número de partidos y, con ello, las oportunidades de ganancia. Expertos estiman que los ingresos de la FIFA durante el ciclo de cuatro años relacionado con el Mundial alcanzaron cifras cercanas a los miles de millones de dólares. Además, la organización obtuvo beneficios mediante su plataforma oficial de reventa de entradas, cobrando comisiones tanto a compradores como a vendedores. Debido al éxito económico del nuevo formato, la FIFA analiza la posibilidad de ampliar aún más la cantidad de participantes en futuros Mundiales.
Las televisoras y los patrocinadores oficiales también fueron grandes beneficiadas. Aunque tuvieron que pagar grandes cantidades por los derechos de transmisión, las altas audiencias les permitieron vender espacios publicitarios a precios elevados. Innovaciones como las pausas de hidratación, aunque criticadas por algunos aficionados y jugadores, se convirtieron en nuevas oportunidades comerciales para las cadenas televisivas y sus anunciantes. Empresas como Adidas y Coca-Cola aprovecharon la enorme exposición mundial para relacionar sus marcas con el evento y llegar a millones de consumidores.
Los aficionados, por su parte, enfrentaron altos costos que limitaron su acceso al evento. Los precios de las entradas, especialmente bajo un sistema de precios variables que aumentaba con la demanda, generaron críticas. Algunos boletos para la final alcanzaron precios extremadamente elevados en el mercado de reventa, superando en ciertos casos cifras millonarias. Además del costo de las entradas, los seguidores tuvieron que enfrentar gastos de transporte, vuelos, alimentación y alojamiento. En algunos casos, el aumento del precio del transporte público hacia los estadios provocó molestias entre los asistentes, aunque posteriormente se aplicaron reducciones en ciertos servicios.
Figuras como David Beckham también se beneficiaron del crecimiento comercial del fútbol. Aunque retirado del fútbol profesional, su imagen apareció en campañas publicitarias internacionales y su rol como propietario del Inter Miami contribuyó al aumento del valor comercial de la liga estadounidense. El Mundial ayudó a fortalecer la popularidad del fútbol en Estados Unidos, un mercado clave para el crecimiento global del deporte.
Las ciudades anfitrionas experimentaron un aumento temporal de visitantes, lo que benefició a restaurantes, comercios y negocios locales durante el torneo. Sin embargo, especialistas cuestionan la durabilidad de estos beneficios. Grandes eventos deportivos pueden generar empleos temporales, especialmente en hotelería y servicios, pero no siempre producen riqueza económica duradera. El impacto a largo plazo depende de si las ciudades aprovechan el evento para mejorar infraestructura, construir viviendas o desarrollar nuevos espacios urbanos. En este caso, gran parte de los estadios y servicios ya existían, lo que podría limitar el legado económico del torneo.
Los vendedores de mercancía deportiva fueron otro grupo favorecido por el entusiasmo de los aficionados. Las camisetas de las selecciones, productos oficiales y otros artículos relacionados con el torneo vieron un aumento significativo en las ventas, impulsado por la emoción y el alcance global del evento.
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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