Salud

Muerte de Rebecca Brizard tras cirugía estética revela fallas en regulación de clínicas

Rebecca Brizard murió durante una abdominoplastia y liposucción realizada por un barbero en una clínica que publicitaba servicios ambulatorios pero ofrecía cirugías no acreditadas, revelando fallas en la regulación de centros médicos en República Dominicana.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

martes, 4 de agosto de 20263 min de lectura
Muerte de Rebecca Brizard tras cirugía estética revela fallas en regulación de clínicas
Muerte de Rebecca Brizard tras cirugía estética revela fallas en regulación de clínicas

Rebecca Brizard, una joven de nacionalidad haitiana, falleció durante una cirugía estética realizada en la Clínica Obesidad y Antienvejecimiento Doctora Griselda Basora en Santo Domingo, lo que ha puesto en evidencia las graves falencias en la regulación de centros médicos en la República Dominicana.

El procedimiento, una abdominoplastia y liposucción, fue realizado por un barbero identificado como Hernández Medrano, quien no posee formación médica ni acreditación para realizar cirugías plásticas. El costo del servicio ascendió a 340 mil pesos dominicanos, un monto dentro del rango aceptable para este tipo de intervenciones, según indicó Aniceto Rodríguez, presidente de la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética (SODOCIPRE).

La clínica, pese a publicitarse como una "Casa de Cirugía" en su fachada, ofrecía en su cartelera únicamente servicios ambulatorios y mínimamente invasivos, como masajes de reducción, mesoterapia, armonización facial y lipoláser, sin mencionar procedimientos quirúrgicos complejos. Esta discrepancia entre la publicidad y la realidad del lugar generó confusión sobre su verdadera naturaleza.

El equipo que intervino a Brizard incluyó a la doctora propietaria del centro, una enfermera y dos supuestos anestesiólogos, cuyos nombres no aparecen registrados en el sistema de la Sociedad Dominicana de Anestesiología. Su presidente, Yonathan Castro, declaró que estos profesionales "no son miembros oficiales de nuestra sociedad" y podrían estar graduados pero sin pertenencia institucional.

Tras el procedimiento, Brizard presentó dificultad respiratoria, lo que alarmó a su familia. Su madre, Sonia Toussaint, relató el momento final: "Yo la agarré. Ella me dijo: Ay mami y me miró, giró los ojos y murió". Estas palabras quedaron grabadas en su memoria como el último contacto con su hija.

Aniceto Rodríguez advirtió que el caso de Brizard no responde a un atractivo económico por bajo costo, sino que refleja un problema más profundo de intrusismo profesional en el sector salud. Destacó que las fatalidades por este motivo persisten y llamó a reforzar la vigilancia sobre centros que operan sin las condiciones mínimas de una clínica habilitada, como la falta de unidad de cuidados intensivos.

Como medida preventiva, Rodríguez señaló varias señales de alerta para pacientes: desconfiar de ofertas con precios inusualmente bajos, verificar que el médico pertenezca a SODOCIPRE y asegurarse de que el establecimiento cuente con infraestructura adecuada, incluyendo unidad de cuidados intensivos debidamente equipada.

La familia de Rebecca Brizard exige justicia no solo contra el barbero Hernández Medrano, sino también contra todo el personal que participó en la intervención, incluyendo a la propietaria del centro y los supuestos anestesiólogos. El caso ha reavivado el debate nacional sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y acreditación de centros médicos estéticos en el país.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.