Seguridad

Juez denuncia amenazas y corrupción antes de renunciar al cargo

Juez revela que renunció bajo amenaza tras años de encubrir un caso de corrupción liderado por Martha Padura, advirtiendo que su familia fue fotografiada y amenazada para silenciarlo.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

sábado, 29 de agosto de 20262 min de lectura

Un juez identificó a Martha Padura como la verdadera responsable de un caso judicial manipulado, revelando que años de silencio fueron producto de coacciones contra su familia por parte de un grupo vinculado al exjuez Alcides Ramírez.

Según su testimonio, el magistrado había reunido pruebas contundentes, incluyendo documentos, cuentas cifradas y grabaciones de Laura, una testigo clave, para exponer una red de corrupción que involucraba a fiscales, funcionarios y poderosos del sistema judicial. Sin embargo, antes de poder presentar su renuncia y denunciar públicamente, fue interceptado por tres individuos en un encuentro casual.

Los hombres, identificados como 'El Toro', 'Chinito' y un tercer individuo no nombrado, le entregaron un sobre sin palabras que contenía dos fotografías: una de su madre, Doña Hilda, tomada en una farmacia a las 9:43 a.m., y otra de su hermana saliendo de un hospital. Junto a las imágenes, una nota escrita con tinta roja decía: 'Si hablas, las lloras'.

Durante el encuentro, 'El Toro' le advirtió directamente: 'No sigas. No firmes nada. No digas nada. No te mueras por hablar… porque otros morirán por ti'. Cuando el juez preguntó quiénes eran, 'Chinito' respondió que eran 'los que no están en los papeles', que vivían 'en la sombra de la toga' y que las rejas eran 'de papel cuando el dinero tiene llave'.

El juez confesó haber encubierto durante años el caso de Martha Padura, a quien describió como 'la mente detrás del velo' y 'la perversa arquitecta' de un esquema que manipuló sentencias y movió a inocentes como peones. Admitió haber reenviado su caso seis veces, firmado resoluciones que no dictó y guardado silencio mientras ella actuaba con impunidad.

Aunque había decidido finalmente renunciar, hablar con la prensa y entregar todas las pruebas en nombre de su padre —un hombre que murió sin corromperse—, el juez dijo que se sintió detenido por el miedo, no por perder su cargo, sino por temer que las amenazas se convirtieran en realidad contra su familia.

El testimonio concluye con una reflexión amarga: 'Para ser libre, hay que morir primero'.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.