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Italia enfrenta un aumento alarmante de obesidad infantil pese a su tradición mediterránea

Italia, cuna de la dieta mediterránea, enfrenta un aumento alarmante de obesidad infantil, especialmente en el sur, donde más del 40% de los niños tienen sobrepeso debido a cambios en la dieta y factores socioeconómicos.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 9 de agosto de 20264 min de lectura
Italia enfrenta un aumento alarmante de obesidad infantil pese a su tradición mediterránea
Italia enfrenta un aumento alarmante de obesidad infantil pese a su tradición mediterránea

Italia, históricamente reconocida como la cuna de la dieta mediterránea, enfrenta un preocupante aumento de la obesidad infantil, particularmente en el sur del país, donde factores socioeconómicos y cambios en los hábitos alimenticios han alterado radicalmente el patrón de consumo tradicional.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños italianos presentan algunos de los índices más altos de sobrepeso en Europa. En regiones como Campania, más del 40% de los niños de 8 y 9 años tienen sobrepeso, mientras que en Ponticelli, localidad cercana a Nápoles, se ha convertido en un foco de atención por su alta prevalencia de obesidad infantil.

La situación es especialmente crítica en el sur de Italia, donde las tasas de riesgo de pobreza superan el 35% en Campania (35,5%), Sicilia (35,3%) y Calabria (37,2%), según Eurostat. Este contexto económico dificulta el acceso a alimentos frescos y saludables, favoreciendo el consumo de productos ultraprocesados y de alto contenido calórico.

Transformación de los hábitos alimenticios

El doctor Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California, advierte que solo el 10% de los italianos sigue actualmente la dieta mediterránea tradicional. La alimentación moderna se caracteriza por lo que él denomina las "cinco P": pizza, pasta, papas, proteínas y pan, sustituyendo el consumo histórico de verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado.

Esta transformación es evidente en los supermercados, donde los estantes están llenos de alimentos ultraprocesados, y en las pizzerías, que ofrecen porciones excesivas acompañadas de patatas fritas, salchichas y aperitivos fritos. El doctor Roberto Berni Canani, pediatra y especialista en obesidad de la Universidad Federico II de Nápoles, señala que atiende regularmente a niños de 2 o 3 años que pesan 25 kilos, muy por encima del rango saludable de 12 a 17 kilos establecido por la OMS para esa edad.

Casos clínicos y falta de conciencia parental

Muchos padres no perciben el sobrepeso de sus hijos como un problema de salud. El doctor Berni Canani explica que las consultas suelen motivarse por síntomas como tos, dolor abdominal o diarrea, sin que los adultos relacionen estos síntomas con el exceso de peso.

"Acuden a la consulta por otros problemas: tos, dolor de estómago o diarrea. No se dan cuenta de que la causa es el peso del niño"

Doctor Roberto Berni Canani, Universidad Federico II de Nápoles.

Un ejemplo es Francesca, una niña de 10 años que pesa 60 kilos, muy por encima del rango recomendado de 31 a 35 kilos para su edad. Aunque padece tos persistente y dificultades para tragar, sus padres no asocian su condición con el peso, destacando que es activa en gimnasia artística y baile latino. Su madre admite que, aunque le pone verduras delante, Francesca no las prueba, prefiriendo desayunos con pan y Nutella, tentempiés de bizcocho relleno de chocolate y comidas basadas en pasta y pollo.

Intervenciones médicas y limitaciones

En casos graves, como el de Salvatore, un adolescente de 17 años que pesa 170 kilos y tiene dificultades para realizar actividades básicas como atarse los cordones, se requieren intervenciones médicas intensivas. En el Hospital Betania de Ponticelli, la doctora Sonja Chiappetta, con 15 años de experiencia tratando obesidad grave, realiza cirugías bariátricas que consisten en extirpar hasta el 90% del estómago para limitar la ingesta de alimentos.

Sin embargo, en pacientes con obesidad extrema como Salvatore, la cirugía se considera demasiado riesgosa. En su lugar, se recurre a tratamientos farmacológicos como inyecciones de GLP-1 para reducir el apetito y lograr una pérdida de peso previa que haga posible la intervención quirúrgica.

La doctora Chiappetta observa un cambio alarmante en su práctica: mientras hace unos años la mayoría de sus pacientes tenían alrededor de 50 años, ahora atiende regularmente a adolescentes, algunos de apenas 16 años, lo que describe como una tendencia "alarmante".

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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