Salud

Hidratación y prevención del golpe de calor: guía práctica para días de altas temperaturas

Guía práctica sobre hidratación y prevención del golpe de calor: consejos clave para mantener la salud en días de altas temperaturas, especialmente en climas cálidos y húmedos.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

miércoles, 15 de julio de 20263 min de lectura

Mantener una adecuada hidratación es una medida fundamental para proteger la salud durante los días de altas temperaturas, especialmente en climas cálidos y húmedos como el de gran parte de la República Dominicana, donde el calor y la humedad están presentes durante la mayor parte del año.

La sed no debe ser la señal para comenzar a beber líquidos, ya que indica que el cuerpo ya está experimentando una necesidad de hidratación. Por ello, se recomienda iniciar el consumo de agua desde el inicio del día, como un vaso al levantarse, acompañar las comidas con agua y llevar una botella reutilizable al salir de casa.

Durante actividades físicas, trabajo al aire libre o exposición prolongada al sol, es esencial tomar líquidos antes, durante y después de la actividad. Además de beber agua, se pueden incluir otras fuentes de hidratación como frutas, vegetales, leche, café y té sin o con poca azúcar, que también contribuyen al aporte de líquidos.

Las bebidas con alto contenido de azúcar, como refrescos, jugos comerciales y bebidas energéticas, no deben sustituir el agua de forma habitual, ya que aportan calorías excesivas con poco valor nutricional y pueden afectar negativamente la salud metabólica.

Las bebidas deportivas o con electrolitos pueden ser útiles en casos de ejercicio prolongado e intenso, sudoración abundante o trabajo físico durante varias horas, pero no son necesarias para la mayoría de las actividades diarias. En casos de vómitos o diarrea, se prefiere el uso de soluciones de rehidratación oral preparadas según las instrucciones.

Personas con hipertensión, enfermedad cardíaca o renal deben consultar a un profesional de la salud antes de consumir frecuentemente productos ricos en sodio o electrolitos.

Es fundamental aprender a reconocer las señales de alerta del cuerpo: boca seca, dolor de cabeza, cansancio, mareo, debilidad, orina oscura o disminución en la cantidad de orina. Ante estos síntomas, se debe detener la actividad, buscar un lugar fresco, aflojar la ropa y enfriar el cuerpo con agua fresca, paños húmedos o ventilación, tomando pequeñas cantidades de líquido de forma repetida.

Grupos vulnerables como niños, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y aquellos que usan medicamentos que aumentan la pérdida de líquidos o reducen la tolerancia al calor requieren una vigilancia especial y deben ofrecerse líquidos con frecuencia, incluso si no los solicitan.

Se debe buscar atención médica inmediata si aparecen síntomas graves como confusión, desmayo, convulsiones, vómitos persistentes, dificultad para beber, respiración acelerada o pérdida de conciencia, ya que un tratamiento oportuno puede prevenir complicaciones potencialmente graves.

Para la mayoría de las personas, mantener una buena hidratación no requiere productos especiales ni medidas complejas. El hábito diario de consumir agua, adaptado al clima y las actividades, junto con la atención a las señales del cuerpo, es suficiente para prevenir riesgos y promover el bienestar.

Esta información forma parte del espacio educativo de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo (SODONUCLIM). Para consultas, se puede contactar a través de articulos@sodonuclim.org o seguir sus redes sociales en @sodonuclim.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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