Salud

Hasta cinco tazas de café al día pueden ser seguras y beneficiosas para el corazón

Hasta cinco tazas de café al día pueden ser seguras y estar vinculadas a un menor riesgo cardiovascular, según la Asociación Estadounidense del Corazón.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 26 de julio de 20263 min de lectura

Consumir hasta cinco tazas de café americano al día es seguro para la salud cardiovascular, según una declaración científica de la Asociación Estadounidense del Corazón publicada en la revista Circulation. El análisis, basado en patrones de consumo en Estados Unidos, establece que esta cantidad equivale a aproximadamente 225 miligramos de cafeína, un umbral que se asocia con un menor riesgo de enfermedades como insuficiencia cardíaca e ictus.

Los autores del informe señalan que, en términos de cafeína pura, hasta 400 miligramos al día pueden considerarse seguros y potencialmente beneficiosos para algunas personas, aunque este límite varía según el tipo de preparación. En Europa, donde el café suele ser más concentrado, el número de tazas equivalentes sería menor, ya que se mantiene el mismo límite de miligramos de cafeína.

Los beneficios atribuidos al café no provienen únicamente de la cafeína, sino también de sus compuestos bioactivos, que poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estos componentes podrían explicar la relación observada entre el consumo moderado de café y una menor incidencia de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, ictus y insuficiencia cardíaca, particularmente cuando se consume sin azúcares añadidos, aromatizantes ni nata.

Los estudios aleatorizados, considerados el diseño más riguroso en investigación clínica, han mostrado que el consumo de cafeína proveniente del café se asocia con un menor riesgo de fibrilación auricular, aunque también con un posible aumento en las contracciones ventriculares prematuras. Asimismo, se ha demostrado que añadir azúcar, siropes, leche o nata al café probablemente reduzca sus efectos beneficiosos.

Un componente relevante es el cafestol, presente en el café sin filtrar (como espresso, prensa francesa, café turco o hervido), que se relaciona con niveles elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocido como colesterol «malo». Este compuesto no se encuentra en el café preparado con filtros de papel ni en el café instantáneo, lo que sugiere que el método de preparación influye en el impacto sobre los lípidos sanguíneos.

Aunque el café es la principal fuente de cafeína para la mayoría de los adultos, otras fuentes como el té, el chocolate, los refrescos, las bebidas energéticas y ciertos medicamentos también contribuyen a la ingesta total. La cafeína se metaboliza en el hígado y alcanza su concentración plasmática máxima en aproximadamente una hora, aunque la velocidad de este proceso varía según factores genéticos, edad, metabolismo y historial de consumo.

Con el consumo habitual, algunas personas desarrollan tolerancia a dosis más altas de cafeína, mientras otras experimentan efectos más intensos con la misma cantidad. Los efectos a corto plazo pueden incluir aumentos transitorios de la presión arterial, frecuencia cardíaca, glucosa en sangre y estado de alerta, aunque también pueden aparecer palpitaciones o trastornos del sueño en individuos sensibles.

Los autores concluyen que se necesitan más investigaciones para comprender mejor cómo diferentes fuentes de cafeína afectan la salud cardíaca y cómo las respuestas individuales varían según el perfil genético y metabólico de cada persona.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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