Salud

Hábitos en el gimnasio que pueden afectar la salud íntima: lo que debes evitar

Hábitos como permanecer con ropa sudada, compartir toallas o caminar descalzo en el gimnasio pueden irritar la piel y favorecer hongos, aunque no causen infecciones vaginales directas.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 18 de septiembre de 20263 min de lectura
Hábitos en el gimnasio que pueden afectar la salud íntima: lo que debes evitar
Hábitos en el gimnasio que pueden afectar la salud íntima: lo que debes evitar

Permanecer con ropa húmeda después de entrenar, compartir toallas o caminar descalzo en duchas y vestidores son hábitos comunes en el gimnasio que, aunque no causan directamente infecciones vaginales, pueden crear condiciones favorables para irritaciones y el crecimiento excesivo de microorganismos como hongos.

Según explicó la ginecóloga Lilliam Fondeur, la combinación de humedad, calor y fricción generada por permanecer horas con prendas sudadas o ropa ajustada puede irritar la vulva y favorecer la proliferación de hongos como Candida, aunque esto no implica necesariamente una infección.

La regla básica recomendada por la especialista es: entrenar, cambiarse y secarse. No quedarse con la ropa deportiva mojada por el sudor durante horas es clave para prevenir molestias. Se aconseja sustituirla inmediatamente por ropa limpia y seca al finalizar la actividad física.

Además, compartir toallas, ropa u otros artículos personales puede facilitar la transferencia de microorganismos entre personas, aumentando el riesgo de afecciones cutáneas, aunque no se traduzca automáticamente en una infección vaginal.

En los espacios compartidos como duchas y vestidores, caminar descalzo incrementa el riesgo de contraer hongos en la piel, especialmente en zonas húmedas como los pies y la ingle. Por ello, se recomienda usar sandalias o calzado adecuado en estos ambientes.

La especialista aclaró que sentarse en máquinas, bancos o inodoros no constituye una vía habitual de transmisión de infecciones vaginales. La vaginosis bacteriana y el herpes genital, por ejemplo, no se adquieren por contacto con asientos de baño.

Respecto a la ropa deportiva muy ajustada, aunque no causa infecciones por sí sola, puede aumentar el calor, la humedad y la fricción en la zona vulvar, lo que eleva el riesgo de irritación cuando permanece mojada durante varias horas.

Los síntomas que no deben normalizarse incluyen picazón intensa, ardor, irritación, dolor, cambios significativos en el flujo vaginal, mal olor o molestias al orinar. Sin embargo, la doctora Fondeur advirtió que no todo flujo ni toda picazón indican candidiasis, ya que existen distintas causas de vaginitis que requieren tratamientos específicos.

Cuando los síntomas persisten, son intensos, se repiten o están acompañados de dolor, lo recomendable es acudir a una consulta médica y evitar la automedicación. Tratarse ‘por si acaso’ puede llevar al uso de medicamentos inapropiados.

Antes de ir al gimnasio, se sugiere usar ropa limpia y evitar perfumes, desodorantes íntimos u otros productos que puedan irritar la zona genital. Durante el entrenamiento, no se deben compartir toallas ni prendas. Después de ejercitarse, es esencial ducharse, secar bien la piel y cambiar la ropa húmeda cuanto antes.

Por último, la especialista recordó que la vagina tiene mecanismos naturales de limpieza, por lo que no necesita duchas vaginales ni perfumes. La vulva debe lavarse suavemente, sin productos agresivos que alteren su equilibrio fisiológico.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.