Salud

Hábitos cotidianos y genética: claves para prevenir la hipertensión

La hipertensión puede desarrollarse sin síntomas y está influenciada por hábitos como el sedentarismo, el estrés y la dieta, aunque la genética también juega un papel clave en su aparición.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 31 de agosto de 20263 min de lectura
Hábitos cotidianos y genética: claves para prevenir la hipertensión
Hábitos cotidianos y genética: claves para prevenir la hipertensión

La falta de movimiento, el estrés constante y el sueño insuficiente son factores cotidianos que influyen directamente en el riesgo de desarrollar hipertensión, según explicó Bianca Bandarra, médica de atención primaria y especialista en salud ejecutiva de Mayo Clinic Healthcare en Londres. Estos hábitos, junto con otros como el exceso de sal, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaco y el alcohol, contribuyen al aumento de la presión arterial, una condición que puede afectar a personas de cualquier edad.

La hipertensión se define como la fuerza constante de la sangre contra las paredes de las arterias, lo que obliga al corazón a trabajar más para bombearla. Si no se trata, puede provocar complicaciones graves como infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, daño renal y ocular, demencia y síndrome metabólico. Aunque suele asociarse con la edad avanzada, su prevalencia entre adultos jóvenes y de mediana edad ha aumentado a nivel mundial.

Factores de riesgo modificables y no modificables

Entre los factores relacionados con el estilo de vida que pueden elevar el riesgo, Bandarra menciona la obesidad o sobrepeso, el consumo de tabaco y alcohol, los niveles elevados de estrés, el exceso de sal, una ingesta insuficiente de potasio y la falta de actividad física. Por el contrario, mantener un peso saludable, realizar ejercicio regularmente y seguir una alimentación cardiosaludable rica en frutas, verduras y cereales integrales pueden ayudar a reducirlo.

A estos hábitos se suman una adecuada gestión del estrés, evitar el tabaco y el alcohol y dormir lo suficiente. Sin embargo, un estilo de vida saludable no elimina por completo el riesgo debido a la influencia de la genética. Como explicó la especialista:

"Algunas personas pueden hacer todo correctamente y aun así desarrollar hipertensión. Esto se debe a que la genética también influye. Podemos tomar medidas para evitar que empeore".

Los antecedentes familiares son una razón clave para prestar mayor atención. Si uno o ambos padres padecen hipertensión, se recomienda consultar con el equipo médico sobre la necesidad de adoptar medidas adicionales, como controlar la presión arterial en casa.

Detección y manejo de la hipertensión

Uno de los mayores desafíos de la hipertensión es que generalmente se desarrolla sin síntomas, por lo que muchas personas viven con cifras elevadas sin saberlo. Como advirtió Bandarra:

"Si la presión arterial alta no se trata, puede dañar los vasos sanguíneos y los órganos a lo largo de muchos años".
Por esta razón, la medición periódica de la presión arterial constituye una herramienta sencilla para su detección precoz, especialmente en personas con diabetes, enfermedad renal o antecedentes familiares de hipertensión.

Cuando la presión alcanza niveles muy elevados pueden aparecer síntomas como dolor de cabeza, presión detrás de los ojos, visión borrosa, dolor en el pecho, palpitaciones, hemorragia nasal, dificultad para respirar, cansancio o malestar general. La especialista aclara que estos síntomas también pueden responder a otras causas y recomienda buscar atención médica inmediata cuando sean nuevos o intensos.

Para quienes ya tienen hipertensión, el tratamiento puede combinar cambios en el estilo de vida con medicamentos. El médico también puede indicar análisis de sangre y orina, un electrocardiograma u otras evaluaciones para determinar el estado general de salud y detectar posibles daños. Controlar la presión arterial en el hogar puede complementar las revisiones médicas, siempre utilizando un dispositivo validado, eligiendo correctamente el tamaño del manguito y siguiendo la técnica adecuada para obtener mediciones confiables.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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