Salud

La estrechez uretral afecta profundamente la calidad de vida más allá de los síntomas urinarios

La estrechez uretral, más allá de los síntomas urinarios, afecta profundamente la calidad de vida laboral, emocional y sexual de los pacientes, advierte la uróloga Yiraldy Merán.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 17 de agosto de 20263 min de lectura

La estrechez uretral es una patología subdiagnosticada que impacta significativamente la salud urogenital, emocional y social de quienes la padecen, según explicó la uróloga reconstructiva genito-urinaria Yiraldy Merán de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat). Esta condición se produce cuando la uretra, el conducto que transporta la orina (o el semen en hombres) desde la vejiga hacia el exterior, se estrecha debido a la formación de tejido cicatricial, dificultando el paso normal de la orina.

El trauma directo en la uretra, especialmente por accidentes de tránsito, es la principal causa en el país, seguida de procedimientos urológicos endoscópicos y secuelas de radioterapia. Aunque es más frecuente en hombres, también puede presentarse en mujeres, aunque con menor incidencia. Más allá de la dificultad para orinar, la especialista advierte que esta afección deteriora profundamente la calidad de vida del paciente.

El impacto va mucho más allá de los síntomas urinarios, afectando la productividad laboral, la salud mental, las relaciones de pareja e incluso la función sexual y reproductiva debido al paso deficiente de los espermatozoides. Los síntomas suelen comenzar de forma progresiva o abrupta, dependiendo de la causa, y incluyen disminución del calibre y fuerza del chorro urinario, necesidad de pujar para orinar, sensación de vaciamiento incompleto, aumento de la frecuencia urinaria, nocturia, urgencia, infecciones urinarias recurrentes e incluso retención urinaria aguda, una emergencia médica que requiere atención inmediata.

Estos síntomas son prácticamente idénticos a los del crecimiento prostático obstructivo, lo que puede retrasar o subdiagnosticar la estrechez uretral, retrasando así el manejo oportuno. Diversos estudios han demostrado que la severidad de estos síntomas guarda una estrecha relación con el deterioro de la calidad de vida. El cuestionario internacional de síntomas prostáticos (IPSS) muestra que los pacientes presentan puntuaciones elevadas tanto en síntomas como en afectación de su bienestar cotidiano.

Muchos pacientes modifican completamente su rutina diaria: evitan viajes largos por temor a no encontrar un baño disponible, limitan actividades sociales y deportivas, y desarrollan ansiedad anticipatoria relacionada con la micción. Algunos incluso restringen voluntariamente la ingesta de líquidos para disminuir la frecuencia urinaria, lo que puede favorecer la deshidratación, afectar la función renal y aumentar el riesgo de infecciones.

En el ámbito laboral, la enfermedad también tiene consecuencias importantes. Las visitas frecuentes al baño, el dolor al orinar o los episodios de retención urinaria pueden disminuir la productividad y generar ausencias laborales. En pacientes jóvenes y económicamente activos, esto representa una carga adicional tanto para ellos como para sus familias.

La salud emocional constituye otro aspecto frecuentemente subestimado. Estudios publicados en The Journal of Urology han demostrado que los pacientes con estrechez uretral presentan mayores niveles de ansiedad y síntomas depresivos en comparación con la población general. La incertidumbre sobre la progresión de la enfermedad, la posibilidad de requerir múltiples procedimientos y el miedo a una nueva obstrucción generan un importante desgaste psicológico.

La función sexual también puede verse comprometida. Aunque la estrechez uretral no produce disfunción eréctil, el dolor, la alteración del flujo urinario y el impacto emocional pueden disminuir el deseo sexual y afectar la satisfacción durante las relaciones sexuales. Algunos pacientes experimentan alteraciones en la eyaculación o temor al dolor durante la actividad sexual, lo que repercute negativamente en la relación de pareja.

Durante muchos años, numerosos pacientes han sido sometidos a dilataciones uretrales o uretrotomías internas de forma repetida. Aunque estos procedimientos pueden ofrecer un alivio temporal, la evidencia científica demuestra que presentan altas tasas de recurrencia, especialmente cuando no se aborda la causa subyacente del tejido cicatricial.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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