Salud

Esténosis lumbar y cervical: señales de alerta que no deben atribuirse solo a la edad

La dificultad para caminar y la pérdida de destreza en manos pueden señalar estenosis lumbar o cervical, no solo envejecimiento. El doctor Perrone Mora explica síntomas, diagnóstico y cuándo considerar cirugía.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 17 de agosto de 20264 min de lectura
Esténosis lumbar y cervical: señales de alerta que no deben atribuirse solo a la edad
Esténosis lumbar y cervical: señales de alerta que no deben atribuirse solo a la edad

La dificultad progresiva para caminar, el apoyo frecuente en bancos o carritos y la pérdida de destreza en las manos no siempre son consecuencia natural del envejecimiento. Según el doctor Piero Perrone Mora, cirujano de columna del Spine Center en BlueMall, Santo Domingo, estos síntomas pueden indicar una estenosis espinal, condición en la cual el espacio disponible para los nervios o la médula se reduce debido a cambios degenerativos en la columna.

La estenosis lumbar afecta principalmente las raíces nerviosas que van hacia las piernas, mientras que la estenosis cervical puede comprimir la médula espinal en el cuello. Aunque comparten el mismo término clínico, su urgencia y manejo quirúrgico difieren significativamente. El especialista, graduado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCUMM) y con formación en ortopedia, traumatología y fellow en cirugía de columna, explica que con el tiempo, los discos pierden altura, las articulaciones facetarias se hipertrofian y los ligamentos se engrosan, lo que suma un estrechamiento progresivo del canal vertebral.

El síntoma clásico de la estenosis lumbar es la claudicación neurogénica, caracterizada por dolor, pesadez, ardor, adormecimiento o debilidad en una o ambas piernas al estar de pie o caminar. Este malestar suele aliviarse al sentarse o inclinarse hacia adelante, lo que explica por qué algunos pacientes toleran mejor actividades como montar en bicicleta o empujar un carrito que caminar erguidos. Sin embargo, el doctor Perrone Mora advierte que no todo dolor al caminar proviene de la columna: problemas vasculares, patologías de cadera, neuropatías u otras condiciones pueden presentar cuadros similares.

El diagnóstico requiere correlación entre síntomas, exploración física y hallazgos de imagen, no solo una resonancia magnética que muestre estenosis severa. "Tampoco basta con que una resonancia diga estenosis severa", sostiene el especialista, miembro de las sociedades de Ortopedia y Cirugía de Columna. En la estenosis cervical degenerativa, la mielopatía puede comenzar de forma silenciosa: dificultad para abotonarse, cambios en la escritura, objetos que se caen de las manos, rigidez en las piernas, pérdida de equilibrio o caídas. Notably, el dolor de cuello puede ser leve o ausente, lo que dificulta que el paciente y su familia asocien estos signos con un problema medular.

Enfoque terapéutico y criterios para intervención

En casos de estenosis lumbar sin déficit neurológico progresivo, el tratamiento inicial incluye ejercicio adaptado, fortalecimiento muscular, modificación temporal de actividades y medicación según edad y comorbilidades. Las infiltraciones pueden ofrecer alivio temporal, pero no ensanchan el canal vertebral. Su objetivo es evaluar si el paciente recupera una funcionalidad aceptable sin someterse a cirugía.

Cuando hay compresión medular cervical, la rehabilitación ayuda a conservar capacidad, pero no debe usarse para retrasar la evaluación ante signos de progresión neurológica. La vigilancia debe ser estrecha, ya que esperar indefinidamente ante empeoramiento del equilibrio, destreza o fuerza puede reducir las posibilidades de recuperación completa.

En la zona lumbar, la cirugía se considera cuando persiste la limitación para caminar y la pérdida de autonomía pese a manejo conservador adecuado, cuando el dolor de piernas supera al lumbar o cuando hay deterioro neurológico verificable. El procedimiento más frecuente es la descompresión quirúrgica, que consiste en retirar de forma controlada los elementos óseos o ligamentosos que comprimen los nervios. La fusión vertebral no debe realizarse de manera rutinaria; según un ensayo aleatorizado con seguimiento a cinco años, añadir fusión a la descompresión no mejoró la discapacidad global en pacientes con estenosis lumbar pura. La fusión se reserva para casos con inestabilidad, deformidad o alteraciones biomecánicas que justifiquen su uso.

Cuándo solicitar evaluación especializada

Se recomienda consultar a un especialista ante: dificultad creciente al caminar, caídas recurrentes, pérdida de destreza en las manos, debilidad progresiva en extremidades o cambios recientes en el control esfinteriano o sensitivo. El doctor Perrone Mora enfatiza que proteger la función neural antes de que ocurra deterioro irreversible es el objetivo central del manejo oportuno de estas condiciones.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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