Salud

El sudor: funciones, composición y cómo controlar la sudoración excesiva

El sudor regula la temperatura corporal y su composición incluye agua, sales y sustancias orgánicas. La hiperhidrosis afecta a quienes sudan en exceso, requiriendo medidas de higiene y ropa adecuada.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 17 de julio de 20262 min de lectura

El sudor cumple una función esencial para el organismo humano, actuando como el mecanismo principal de termorregulación mediante la evaporación que enfría la superficie de la piel. Este proceso es fundamental para mantener la temperatura corporal estable ante el calor, el ejercicio físico, la fiebre o situaciones emocionales intensas.

Según especialistas de Cinfa y la Clínica Universidad de Navarra, el sudor es un líquido segregado por las glándulas sudoríparas compuesto en un 95% por agua, además de sales (principalmente cloruro sódico), minerales y sustancias orgánicas como lactato, glucosa, amoniaco, urea y ácido urocánico, este último actuando como un filtro natural contra la radiación solar. Su composición exacta varía según la dieta, hidratación y estado de salud de cada persona.

Existen dos tipos fundamentales de glándulas sudoríparas: las ecrinas, más abundantes y distribuidas en casi toda la piel (con mayor concentración en palmas, plantas y frente), y las apocrinas, localizadas en axilas, región perianal y área genital. Las ecrinas producen un sudor acuoso y electrolítico, inodoro y regulado por el sistema nervioso simpático, siendo las principales responsables de la termorregulación. Por su parte, las apocrinas segregan un líquido más viscoso rico en lípidos y proteínas, cuya descomposición bacteriana genera el olor característico del sudor en ciertas zonas.

El sudor en sí mismo no tiene olor; el mal olor surge cuando las bacterias cutáneas descomponen sus componentes, produciendo compuestos volátiles responsables del aroma desagradable. Este proceso explica por qué la higiene adecuada reduce significativamente el olor asociado al sudor.

La sudoración excesiva, conocida como hiperhidrosis, afecta a personas que producen sudor en cantidades mucho mayores de las necesarias para la termorregulación. Según el dermatólogo José López Estebaranz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y miembro de la AEDV, esta condición se debe a una actividad exagerada de las glándulas ecrinas.

Existen dos tipos de hiperhidrosis: la focal, más frecuente y que afecta principalmente a palmas, plantas y axilas (en un 30-40% de los casos), y la generalizada, menos común y asociada frecuentemente a condiciones médicas subyacentes como infecciones, diabetes o trastornos tiroideos.

Para manejar la hiperhidrosis, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) recomienda ducharse diariamente, usar ropa de algodón que permita la transpiración, evitar tejidos sintéticos y cambiar frecuentemente la ropa en contacto con el sudor. Estas medidas ayudan a reducir la proliferación bacteriana y, por ende, el olor desagradable.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.