Salud

El músculo como aliado clave para la salud cardiovascular: más allá de la estética

El músculo no es solo estética: es un órgano clave para proteger el corazón, mejorar el metabolismo y prevenir enfermedades crónicas, según el experto Bernabé Lagrule.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 7 de agosto de 20263 min de lectura
El músculo como aliado clave para la salud cardiovascular: más allá de la estética
El músculo como aliado clave para la salud cardiovascular: más allá de la estética

Bernabé Lagrule, fundador y CEO de BL Performance Wellness Center y autor del libro Metodo Lagrule, sostiene que el ejercicio de fuerza no solo transforma el cuerpo, sino que actúa como un poderoso protector del corazón y un factor determinante en la prevención de enfermedades crónicas.

Tras más de tres décadas dedicadas al entrenamiento y la salud, Lagrule explica que, aunque el trabajo cardiovascular ha sido tradicionalmente promovido como la principal forma de cuidar el corazón, la ciencia actual muestra que desarrollar y mantener masa muscular mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a controlar la presión arterial, reduce la inflamación crónica, favorece un mejor metabolismo y disminuye significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El profesional señala que cada kilogramo de músculo ganado representa una inversión en la salud futura, una convicción nacida tras vivir un infarto que cambió su perspectiva sobre la vida. Ese episodio lo llevó a estudiar más a fondo el cuerpo humano y asumir la responsabilidad diaria de cuidar el regalo de la vida.

"Decidí estudiar más, entender mejor el cuerpo humano y asumir la responsabilidad diaria de cuidar el regalo de la vida. Descubrí que el entrenamiento de fuerza, acompañado de una buena nutrición, descanso adecuado y hábitos saludables, no solo transforma el cuerpo; transforma el pronóstico de una persona"
, afirma Lagrule.

Para él, levantar pesas no se limita a la hipertrofia o el rendimiento deportivo: representa independencia, calidad de vida y la capacidad de mantenerse autónomo en la vejez, como subir escaleras, cargar a un nieto o levantarse de una silla sin ayuda. Critica la idea de que la riqueza se mide únicamente por bienes materiales, preguntándose: "¿De qué sirve trabajar durante décadas para construir un patrimonio si luego no tenemos la energía para disfrutarlo?".

Lagrule advierte que muchas personas esperan un diagnóstico de hipertensión, diabetes, colesterol elevado o un evento cardíaco para cambiar sus hábitos, pero insiste en que la salud debería construirse desde la gratitud, no desde el miedo. Cada entrenamiento, comida saludable y noche de descanso son actos de respeto hacia el cuerpo y silenciosas inversiones que el corazón agradecerá durante años.

Destaca que nunca es tarde para comenzar: incluso después de los 50 años, el cuerpo conserva su capacidad de adaptación ante estímulos adecuados. En su carrera, ha visto personas recuperar fuerza tras décadas de sedentarismo, reducir su medicación bajo supervisión médica y mejorar su calidad de vida mediante cambios sostenidos en su estilo de vida.

"He visto cómo alguien que apenas podía caminar con confianza vuelve a sonreír porque descubre que su cuerpo aún puede mejorar. Eso confirma una verdad sencilla: nunca es demasiado tarde para empezar, pero siempre será mejor empezar hoy que esperar otro año"
, sostiene.

Según Lagrule, el envejecimiento no implica resignarse a perder movilidad, fuerza o autonomía. Una gran parte del deterioro asociado a la edad puede ralentizarse con entrenamiento de fuerza adecuado, consumo suficiente de proteína, buen descanso y un estilo de vida activo.

El músculo, explica, actúa como una reserva de salud: protege durante la enfermedad, mejora la recuperación, fortalece los huesos, regula el metabolismo y contribuye incluso a una mejor salud mental. Es mucho más que tejido para el movimiento; es un órgano activo en el bienestar general.

Finalmente, vincula el cuidado corporal con una dimensión espiritual: cuidar el cuerpo permite servir mejor, ya que un cuerpo fuerte puede abrazar, trabajar, enseñar, ayudar y amar con más energía. Al preservar la salud, se amplía la capacidad de cumplir con el propósito de la vida.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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