Educación

El legado literario que inspiró una reflexión sobre la novela histórica

Una lectora recuerda su descubrimiento infantil de 'Genoveva de Brabante' y cómo esa experiencia moldeó su enfoque crítico basado en Lukács, Bajtín y Ricoeur para analizar novelas históricas.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

domingo, 2 de agosto de 20263 min de lectura

En 1948, una niña de ocho años descubrió en la biblioteca de su abuelo materno un libro que marcaría su percepción de la literatura: Genoveva de Brabante, obra escrita en 1810 por el sacerdote alemán Christoph von Schmid y publicada en 1909 por la Imprenta y Librería Monserrat de Barcelona.

El hallazgo no solo llamó su atención por la ilustración de portada —una mujer rubia frente a una cueva con un niño, un conejo y una cierva—, sino por la historia que contenía: la de Genoveva, acusada falsamente de infidelidad por el mayordomo Golo y salvada por su verdugo, quien la ayudó a refugiarse en un bosque con su hijo.

Este encuentro temprano con la novela le permitió comprender, años después, el poder transformador de la lectura. Como ella misma relata, al leer aquel libro descubrió qué era una novela: una estructura de palabras, sintagmas y párrafos cuyo propósito es contar una historia capaz de vincular al lector con su vida, su espiritualidad y su dolor, en un proceso de asimilación que remite a la catarsis aristotélica.

Teorías que sustentan su enfoque crítico

Desde la década de los ochenta, su análisis de novelas históricas se ha basado en tres pilares teóricos. El primero es la teoría de György Lukács expuesta en La novela histórica (1937), que define este género como «un producto de la modernidad y del despertar de la ‘conciencia histórica’», capaz de revelar las fuerzas profundas que moldean a la humanidad, más allá de una mera recreación del pasado.

El segundo pilar proviene de Mijaíl Bajtín y su ensayo Épica y novela (1941), cuyas nociones de polifonía, cronotopo y dialogismo revolucionaron el estudio literario en Europa durante los setenta. Para Bajtín, la novela histórica verdadera es un medio para comprender los procesos colectivos que han dado forma a la humanidad.

Como tercer enfoque, incorpora la perspectiva de Paul Ricoeur en Tiempo y narración (1983-1985), quien sostiene que la novela histórica y la disciplina historiográfica son formas complementarias de representar el pasado, ya que ambas responden a la necesidad humana de organizar el tiempo mediante la imaginación.

Reflexión sobre Juan Pablo Duarte y la historiografía dominicana

El artículo concluye con una reflexión sobre Juan Pablo Duarte, cuyas múltiples facetas —héroe, prócer, ideólogo, combatiente, educador, mártir— han sido moldeadas tanto por su liderazgo en la fundación de La Trinitaria a los 25 años como por los registros historiográficos. Su papel en la separación del Santo Domingo Español de la dominación haitiana y la creación de la República Dominicana en febrero de 1844 ha sido analizado en numerosas obras.

Entre las más significativas, cita el Compendio de la historia de Santo Domingo de José Gabriel García (publicado en cuatro volúmenes entre 1867 y 1906), considerado el Padre de la Historia Dominicana, y los Apuntes de Rosa Duarte compilados por Emilio...

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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