Salud

El desafío de las emergencias: entre triaje, falta de camas y percepción de espera

El doctor Francisco Méndez explica que los retrasos en emergencias se deben a falta de camas, triaje y tapón asistencial, no solo a indiferencia del personal.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 17 de agosto de 20263 min de lectura
El desafío de las emergencias: entre triaje, falta de camas y percepción de espera
El desafío de las emergencias: entre triaje, falta de camas y percepción de espera

El tiempo de espera en las salas de emergencia es uno de los aspectos más visibles del sistema de salud, pero no siempre refleja la verdadera causa del retraso en la atención. Según el doctor Francisco Méndez, emergenciólogo y subdirector médico del Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), los retrasos rara vez tienen una sola causa y están influenciados por múltiples factores estructurales y operativos.

La percepción de indiferencia por parte de los pacientes suele surgir cuando observan que personas que llegaron después son atendidas antes. Sin embargo, esto responde al protocolo de triaje, un sistema que prioriza la atención según la gravedad clínica y el riesgo vital, no por orden de llegada. Como explica Méndez, "el triaje es una de las expresiones más claras de justicia dentro de un servicio de emergencias, pues prioriza según la necesidad clínica".

Factores detrás de los retrasos en emergencias

Según el especialista, los cuellos de botella en los servicios de emergencia se deben a problemas de capacidad hospitalaria, disponibilidad de camas, cobertura insuficiente de las aseguradoras, limitaciones en el acceso a estudios diagnósticos y desigualdades en los recursos entre centros de salud. Estos factores generan un efecto dominó que impacta directamente en la fluidez del servicio.

Un ejemplo concreto es el llamado "tapón asistencial", que ocurre cuando los pacientes que ya tienen indicación de ingreso permanecen en la emergencia esperando una habitación disponible. Esto bloquea las camas de emergencia y evita que nuevos pacientes reciban atención oportuna, incluso si el servicio cuenta con personal y equipos suficientes.

El desafío de la comunicación y la empatía

Méndez enfatiza que, aunque el triaje garantiza una asignación justa de los recursos, es fundamental acompañar esta decisión con comunicación clara y empática. Los pacientes en espera merecen información sobre su estado, alivio sintomático y un trato digno, para evitar que la prioridad médica se perciba como abandono o falta de consideración.

Además, señala que la expansión de consultorios y centros ambulatorios en el Gran Santo Domingo no ha ido acompañada de un crecimiento proporcional en la disponibilidad de camas de hospitalización o unidades de alta complejidad, lo que contribuye a mantener altos niveles de ocupación y a prolongar los tiempos de espera.

"Después de más de cinco años coordinando una de las emergencias de mayor volumen y complejidad del país, he aprendido que los retrasos en estos servicios rara vez tienen una sola causa", afirma el doctor Méndez.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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